Archivos de la categoría Superación personal

La superación personal, no se trata de donde vienes, sino hacia donde vas

¿Qué refleja tu espejo?

Lo que ves en tu espejo

Las niñas utilizan el espejo muy a menudo…de pequeñas nos maravilla, es algo mágico, nos miramos sin malicia, libres…de adolescentes lo observamos y evaluamos de acuerdo a una imagen idealizada en nuestra mente de cómo tendríamos que vernos, pasamos de admirar nuestras pestañas, nuestra melena, o la curva del cuello y al minuto siguiente nos desanimamos y frustramos sin más.

Y la sensación de que ha sido como una amiga que ha estado en todos nuestros momentos, en los de duda, en los de “disfrazarnos” según nuestra cantante favorita, las coreografías, las confesiones, las charlas.

Hay momentos en el que al mirarnos da la sensación de que miramos el mapa de un país desconocido…buscamos espinillas, inspeccionamos las patas de gallo, esta sombra que veo sobre el labio…¡¡depilación!! jajaja

En otras ocasiones utilizamos a los demás como “espejos”: padres, amistades, profesor@s, jef@s,…nos vemos reflejadas según su visión sobre nosotras mismas, aquí es donde hemos de preguntarnos si encontramos buenos espejos para reafirmarnos.

¿Nos miramos fuera de nosotras para validarnos y medir nuestra autoestima sólo a través de los ojos de los demás?.

Es bueno guiarnos por un buen espejo. El hecho de depender de la forma en que los otros nos ven se convierte en un problema. Aprender a valorarnos es el mejor remedio contra los reflejos negativos de los demás.

¿Qué ocurriría si NO existiesen los espejos? En alguna ocasión me he levantado alegre, contenta, feliz, a gusto conmigo misma. Me he vestido según la ropa que me ha apetecido, cómoda y ligera. Si sales a la calle y te miras en los escaparates, si te hacen alguna foto con el móvil, si te miras a través de otras personas…¿qué ocurre? Pues te aseguro que mi percepción ha cambiado muchas veces. ¡¡Es de locos!! Soy la misma que hace un rato y aún así me siento diferente, y muchas veces…peor.

Este texto de Marlo Morgan en su libro “Las voces del desierto” lo define muy bien…

“El hecho de no tener un espejo en todo ese tiempo pareció causar un impacto en mi conciencia. Era como caminar dentro de una cápsula con agujeros para ver. Yo siempre estaba mirando hacia fuera, a los demás, observando que relación tenían con lo que yo estaba haciendo o diciendo. Por primera vez, me parecía que llevaba una vida totalmente honesta. No vestía cierta ropa, como se esperaba de mí en el mundo de los negocios. No me maquillaba. No había fingimiento ni confrontación de egos para acaparar la atención. En el grupo no se chismorreaba y nadie intentaba superar a nadie.

Sin un espejo que me devolviera espantada a la realidad, experimentaba la sensación de sentirme hermosa. Evidentemente no lo era, pero yo me sentía hermosa. La gente de la tribu me aceptaba tal cual, me hacía partícipe, única y maravillosa. Yo estaba aprendiendo cómo se siente una persona cuando la aceptan sin condiciones.”

El reflejo del espejo se acerca a MI realidad.

 

“Los discípulos sabios actúan por imitación. Pero a menudo seguimos los pasos de las personas que tenemos más cerca en la distancia y en el tiempo, y las figuras que elegimos como modelos no siempre son las mejores ni las más nobles, sino tan sólo las que más conocemos.” dice la editora Harriet Rubin.

¡Vive la alegría, la aventura de esa mujer que ERES más allá de la imagen reflejada en el espejo!.

 

Un abrazo

Adicciones a la carta

¿Qué adicciones vives en el día a día?

Tod@s hemos escuchado hablar de las adicciones, ¿pero adict@s a qué?
Casi siempre pensamos que nos referimos a las drogas, al tabaco o al alcohol; pero hay más tipos de “enganches” de los que imaginamos.

Según Elsa Punset, hay investigaciones que aseguran que “revisar los mensajes de Twitter o de Facebook y responder a un email podría causar más adicción que el alcohol o el tabaco. La tentación de saber qué pasa a nuestro alrededor es otra necesidad atávica muy difícil de resistir”.

El Dr. Joe Dispenza en su libro “Deja de ser tu” nos habla de la adicción a “ser alguien

“Nos encanta sentir el torrente de energía generado por nuestros problemas. La mayoría nos hemos vuelto adictos a los problemas y las condiciones de nuestra vida que nos producen estrés. Tanto si es por un trabajo mal remunerado o una relación sentimental insatisfactoria, no queremos resolver nuestros problemas porque reafirman nuestra imagen de ser alguien, alimenta nuestra adicción a las emociones de baja frecuencia.

El bombardeo continuo de la publicidad nos empuja a buscar la satisfacción en cosas externas, coches, dinero, fama…pero la realidad es que sólo podremos encontrar el verdadero bienestar en nuestro interior.

Y cuando la novedad de acumular cosas nuevas pierde su encanto y ya no funciona, ¿que es lo que solemos hacer?. Buscar cosas de mayor importancia, pasar al siguiente nivel y las estrategias de evasión se convierten en adicciones.

“Si me drogo o bebo lo suficiente, esta sensación desaparecerá. Me divertiré con vídeo juegos. Comeré hasta no poder más. Me compraré un montón de cosas, porque cuando lo hago (aunque no tenga demasiado dinero) me olvido de lo vací@ que me siento”.

Sea cual sea la adicción , seguimos creyendo que algo exterior eliminará ese molesto sentimiento de vacío interior. Y como nos hace sentir bien, nos gusta. Por eso rechazamos lo que es desagradable o doloroso y buscamos lo que nos resulta agradable, cómodo o placentero.

A medida que la excitación de las drogas estimula el centro del placer del cerebro, el cuerpo se inunda de sustancias químicas como resultado de la experiencia estimulante. El problema está en que cada vez necesita una dosis mayor que la anterior.

¿Te suena alguna de estas situaciones?

  • Estados emocionales destructivos
  • Las mismas situaciones una y otra vez
  • Incapacidad para cambiar
  • Sentirse impotente para crear algo nuevo
  • Ansia profunda de ciertas respuestas emocionales
  • Voces en la cabeza que dicen: “Quiero. Dame, dame”
  • Decir que nunca harás algo otra vez y hacerlo luego, tres horas después

Los científicos han descubierto que, con el uso repetido de la misma emoción ocurre lo mismo que con el uso repetido de la heroína: los receptores opiáceos del cuerpo empiezan a esperar, e incluso anhelar, ese ‘péptido’ en particular y el cuerpo se hace adicto a esa emoción.

La cuestión es que la verdadera felicidad no tiene nada que ver con el placer porque depender de cosas tan estimulantes para sentirnos bien sólo nos aleja de la auténtica dicha.

 

Todo el mundo es adicto a algo, y todo el mundo, tiene capacidad para cambiar adicciones.

Cuanto mejor nos conozcamos y más conscientes seamos de nuestro estado de ánimo y de los efectos de nuestras conductas automáticas, más fácil nos resultará valorar la situación en la que nos encontramos, y con ello armonizar nuestras emociones, analizar de manera realista nuestras opciones y tendremos mejor criterio a la hora de elegir el camino a seguir para alcanzar la meta que nos proponemos.

Dejarnos ayudar por un grupo, o una persona que nos acompañe en el proceso, es saludable y muy positivo. Compartir experiencias, y saber que no “soy la única persona que sufre esto…”.

 

¿Conoces tus adicciones?

En la relación de pareja : ¿amas o complaces?

¿Amar a cualquier precio?

Este mensaje de una amiga a otra que leí en un libro me hizo reflexionar mucho:

“Mi querida Ana, eres tan dotada, tan brillante e ingeniosa, que casi me causa un shock cuando a veces te escapas de tu yo verdadero y te vuelves la niña buena que tiene que tener a todos los hombres. ¿Por qué tratas de complacer a esos hombres pulcros y mediocres que no se merecen ni un toque del polvo que usas para la nariz y nunca son los que te hacen sentirte cómoda?”

He observado que en demasiadas ocasiones, muchas de nosotras buscamos ofrecer la imagen que creemos que “ese hombre” quiere para tener una oportunidad de tener pareja.
Pareja a cualquier precio…

El patriarcado más radical, identifica a las mujeres como seres complacientes, que buscan ser aprobadas, cuidan las emociones, evitan el conflicto y toleran el maltrato.

Así todavía en nuestra sociedad hay mujeres que toleran el maltrato por complacer.

No hace falta que sea maltrato físico…cualquier tipo de comentario despectivo, humillación o palabras que hieren.

En el libro de Florence Falk cuenta el testimonio de Annette, una talentosa ceramista ahora con sesenta años, que creció incapaz de escapar a la depresión de su madre, la cual parecía llenar todos los rincones de la casa. Permanecía durante horas al lado de ella, le peinaba el pelo, miraban revistas de moda, hablaban, mientras la vigilaba y trataba de levantarle el ánimo. Finalmente su madre murió cuando Annette era adolescente, ahora como mujer adulta tiende a tener relaciones dependientes con hombres con los cuales asume el papel de cuidadora, y complace a los hombres, recreando su experiencia pasada.

Clarissa Pinkola rescata el cuento Barba Azul, válido para todas las mujeres, tanto las jóvenes que comienzan a descubrir estas falsedades, como aquellas que llevan décadas sufriendo de su acoso y persecución.

Los cuentos didácticos son muy alimenticios, porque proporcionan mapas de iniciación para desarrollar la perspicacia, reconocer las trampas y no idealizar la idea del amor.

La necesidad de querer y ser querida. Las expectativas sobre el amor.

¿Qué hay debajo de esa capacidad de autoengaño?

La pregunta podría ser : ¿Qué pasaría si no tuvieses pareja?

Probablemente el autoengaño es la respuesta al miedo a estar sola.

Esta trampa es muy difícil de reconocer en las relaciones.

En mi caso, ahora entiendo que la soledad en ciertos momentos de la vida, puede ser un regalo. Te fuerza a conocerte y reconocerte. Volver al “yo verdadero”.

En vez de huir de ella, mejor aceptarla, porque para librarse de los miedos, primero hay que entender de dónde proceden.

Cada relación es una enseñanza, una forma de aprender qué queremos y qué necesitamos y lo que estamos dispuest@s a ofrecer para obtenerlo.

Con el tiempo te das cuenta que ya no es necesario estar siempre con las mariposas en el estómago, que ya no es tan importante que te seduzcan con bombones o flores.

La buena compañía en una cena, una charla. Un abrazo. Un ¿cómo estás? A diario. Besos a todas horas, porque sí.

Sin la sensación de tener que complacer para obtener amor.

Un “te quiero o te amo” bien usado.

La seguridad y confianza de aprender, de lograr, de compartir y de crecer a la par, de acompañarse en cada decisión.

 

¿Te conformas por complacer?

¿Lo has vivido?

¿Lo tienes?

 

Un abrazo,

Hemos cumplido un año!! Gracias!

Cumplo mi primer año como bloguera, y toca hacer una pequeña evaluación sobre esta etapa de mi nueva vida. 🙂
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Siempre me ha costado encontrar personas que compartieran mis reflexiones y mi forma de pensar y entender la vida.

Hay tanta gente que se conforma con la monotonía del día a día, se dejan vencer por las dificultades, se refugian tras excusas, o sencillamente prefieren tomar decisiones fáciles y cómodas…

Encontrar personas que se salgan de este patrón, no es para nada sencillo.

Y de repente, gracias a este Blog, he tenido la oportunidad de conectar con personas que me explican sus vivencias, comparten experiencias y conectan con mi forma de ver la vida.

Siempre he admirado a las grandes mentes pensadoras que son capaces de simplificar conocimientos sobre temas complejos, en frases cortas y que se entiendan de forma fácil.

“Un mundo ignoto anhela reflejarse. Las palabras son espejos indirectos que contienen tus pensamientos.   Contemplas estas palabras-espejo y vislumbras significados, raíces y refugio”.

Palabras como éstas recogidas en el libro Celta “Anam Cara” me llevaron a comenzar a escribir textos, cuentos, inspiraciones, reflexiones…plasmándolas de forma virtual mediante el blog “feminamadreyoptimista”. ¡De eso hace ahora un año!

En el mismo escrito por JOHN O´DONOHUE aparece esta bendición celta que el autor escogió como introducción a la misma:

“Que el día que el peso se abata sobre tus hombros y tropieces,

baile el barro para equilibrarte.

Y cuando tus ojos se hielen detrás de la ventana gris

y de ti se apodere el espectro de lo perdido,

que una legión de colores, índigo, rojo, verde y azul heráldico

despierte en ti un vergel deleitoso.

Cuando se gaste la lona de la barca del pensamiento

y una mancha de océano se forme debajo de ti,

surque las aguas un largo sendero de luna

por donde volver sano y salvo.

Sea tuyo el alimento de la tierra,

sea tuya la claridad de la luz,

sea tuyo el fluir del océanos

sea tuya la protección de los antepasados.

Y así, que un lento viento te envuelva

en estas palabras de amor,

un manto invisible para velar por tu vida.”

 

Este es un pequeño homenaje que os hago a vosotr@s y que me hago a mi misma, hemos crecido y ¡¡hay que celebrarlo!! . 🙂

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¡¡Un superabrazo!!  ♥

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Vivir aquí y ahora…todo un placer

Vivir es un placer, ¿no te parece?

En su libro El juego de la vida, Chérie Carter-Scott, lo define así:

“El placer es la manifestación física de la alegría. Tu cuerpo te ofrece el deleite a través de los cinco sentidos: una magnífica puesta de sol, saborear nuestra comida preferida, escuchar una melodía sublime o la suave caricia en nuestra piel.”

Es muy importante la forma de empezar el  día. Despertarte con la sensación de gratitud en el corazón por el nuevo día, por sentir tu vitalidad, con alegría y en armonía con el ritmo de la vida en su  totalidad.

Sin duda el significado de la vida es diferente para cada persona. Descubrir mi propósito en la misma es uno de mis mayores desafíos diarios, así no siento que la vida es algo que me sucede y no me siento víctima del destino o de las circunstancias.

Por supuesto, a veces me olvido de la importancia de disfrutar de cosas cuando me dejo llevar por las obligaciones y exigencias del día a día, y es que ya lo dice bien ese proverbio “Demasiado trabajo y poco juego te vuelven aburrid@”. Porque mi hija no sabe de proverbios y me lo hace entender. 😉

Casi todo el  tiempo vamos con tanta prisa que nos perdemos y nos quedamos sin absorber  toda esa belleza que nos rodea… ¿Cuántas veces al día, mientras vamos de aquí para allá, nos paramos a observar la abundancia de la naturaleza y la belleza que nos rodea para dar gracias?

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Conciencia de vivir en el presente

Hay formas diarias y sencillas para ayudarte a ser más consciente del placer de vivir. Por ejemplo ampliar tu nivel de energía con fotografías; aquellas tomadas en momentos de felicidad, de amor, de alegría. También fotografías de la naturaleza que te inspiren. Ponlas en tu casa, lugar de trabajo, coche, etc.

Elsa Punset, en su libro Una mochila para el Universo dice. “Vivir en el presente significa hacer un esfuerzo de valentía, para no aferrarse a un montón de vivencias y realidades tristes o caducas. Cuando abandonamos lo conocido, las pequeñas costumbres, los pensamientos de siempre, de entrada sentimos mucha soledad”.

Y es que no es lo que somos ni lo que tenemos.

No es donde estamos ni lo que hacemos.

Nada de esto nos hace felices o desgraciados. Es lo que pensamos sobre todo ello lo que marca la diferencia.

¿No te gustaría tener una frase mágica que sirviera para evitar las discusiones, para eliminar malos sentimientos, crear buena voluntad y hacer que las personas se sientan felices con la idea de vivir?

O…tener un interruptor y conectarnos con la alegría de vivir,… sencillamente. 🙂

¡Que tengas muy buen día!

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¿Qué relación tienes con tu madre?

Nuestras madres y nosotras.

La relación con la madre es una de las más significativas como base para las demás relaciones en nuestra vida. En la infancia la madre es el reflejo donde nos miramos, es nuestra totalidad.

Para las mujeres, representa el modelo femenino. Para el hombre condiciona su elección de pareja y mientras no madure, seguirá siendo hijo…de su mujer.

Muchas veces actuamos con l@s hij@s justo al contrario de lo que hemos recibido de pequeñ@s, y esto puede ser perjudicial. Necesitamos reconocer nuestras heridas, ocuparnos de ellas y sanarlas, sobretodo perdonar a nuestra madre por lo que pensamos que nos hizo o dejó de hacer, por sus miedos, ansiedad, perfeccionismo, el abandonar sus propias necesidades, su victimismo, tristeza…etc. Ya que las que somos madres sabemos que hagamos lo que hagamos, siempre nos gustaría hacerlo mejor.

Tradicionalmente, a las mujeres se nos ha enseñado que es noble cargar con el dolor de los demás; que el cuidado emocional es nuestro deber y que deberíamos sentirnos culpables si no lo hacemos.

El rol de cuidadora emocional nunca ha sido un rol genuinamente nuestro, simplemente forma parte de nuestro legado de opresión. Si lo miramos así, dejaremos de consentir que la culpa nos controle.

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Este escrito de Bethany Webster describe la ruptura del linaje materno:

“Tenemos que desintoxicarnos de los hilos patriarcales en nuestro linaje materno para avanzar en nuestro empoderamiento.

 La madre cumple la función de “proveedora de la iniciación” lo que lanza a la hija a vivir su propia vida, pero este rol es solo posible en la medida que la madre haya experimentado o vivido su propia iniciación. Pero los procesos sanos de separación entre madres e hijas están muy boicoteados en la cultura patriarcal.

Hemos de lamentar que nuestras madres no puedan ofrecernos una iniciación que ellas nunca recibieron y embarcarnos conscientemente en nuestra propia iniciación

Si no hacemos un duelo sincero de nuestra necesidad insatisfecha de cuidado maternal, inconscientemente interferirá en nuestras relaciones, causando dolor y conflicto”.

 En algunas terapias se hace una carta de reconciliación con la madre. Tanto si es para entregársela, como si es para tenerla o para escribirla y destruirla, es otro método que puede ayudar al proceso de curación.

Aceptar a nuestra madre más allá de sus errores y sus limitaciones nos ayudará al proceso de curar nuestra niña interior. El ser más compasiva nos ayudará a aceptarla. Nuestra madre no puede ofrecernos aquello que no tiene, si miramos su linaje y bagaje, probablemente seamos más conscientes de nuestras vivencias con ella.

Por otro lado nuestra niña interior seguro también está triste o se siente culpable si en alguna ocasión hemos juzgado o rechazado a nuestra madre. El perdón y agradecimiento nos ayuda a perdonarnos y aceptarnos a nosotras mismas, y reconocer que no somos ni mejores ni peores que ella.

Es un proceso curativo largo y seguramente doloroso, más nos ayuda a sanarnos a nosotras mismas y nuestras relaciones con los demás. Es un estado de paz que vale la pena sentir.

Encontré un texto que define y motiva a seguir con nuestra dedicación diaria:

Dentro de cien años,

no importará cuánto dinero tenía en el banco,

en que casa vivía,

ni que coche conducía.

Sin embargo, puede que el mundo sea mejor,

porque fui importante

en la vida de una niña.

 

Un abrazo,

mi-firma

Vivir es una aventura

La aventura de vivir tu vida

¿Te ha pasado alguna vez como si hubieses tenido la “misma relación de pareja” con personas distintas?

¿Te has tropezado con el mismo tipo de jef@ una y otra vez?

¿Has notado que el mismo problema se repite con amig@s diferentes?

Hace mucho tiempo vi una película titulada Atrapado en el tiempo, que la interpretaba el actor Bill Murray, en la cual se despertaba siempre en el mismo día hasta que se acababa aprendiendo todas las lecciones que le tocaban ese día. ¿Te suena familiar?

Y es uno de esos desafíos a los que nos enfrentamos para aprender: liberarnos de las conductas que aprendimos como forma de protección personal.

Quedarnos como estamos no nos ayuda a madurar, pero está claro que es mucho más cómodo. El cambio da miedo.

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¿Te comparas con los demás?

Compararte y aprender

Considero que observar el comportamiento, actitudes y aptitudes de los demás, puede ser algo positivo en la medida que pueda ser de ayuda y aprendizaje para nosotr@s.

Miro a mi alrededor, la gente, el lugar, las cosas, el tiempo y los acontecimientos (mi realidad). De esta observación, hago lo posible por aprender cosas nuevas, renovar mi perspectiva. No son siempre las cosas importantes o las evidentes. Fijarte detenidamente en lo muy pequeño para que te lleve a lo grande.

Las limitaciones autoimpuestas son las más difíciles de ver, pero comparándonos con las personas de nuestro entorno podemos aprender mucho.

Cuando algo o alguien “me saca de quicio” hay una oportunidad para observar:   en ese juicio hay una proyección (ya sea por envidia, intolerancia o admiración) , ésta es muy positiva para poder reconocer mis propias sombras y trabajar en ellas. Es el primer paso hacia el autoconocimiento.

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