Te encuentras paralizada, deprimida…te mueves?

Hay días que me siento sin energía y un poco deprimida, me cuesta moverme y hacer las cosas más sencillas se me hace una montaña.

Soy la suma de mis pensamientos, conscientes e inconscientes. Allá donde van mis pensamientos van mis energías, y si tengo la mente dispersa durante todo el día, por la noche estaré muy cansada. ¿Por qué?

En Estados Unidos se ha realizado un estudio con diez mil estudiantes para evaluar en qué se ocupa la mente humana mientras estamos despiertos, estos son los resultados:

  • 30% del tiempo a recordar los arrepentimientos, los remordimientos sobre lo que tendríamos que haber dicho o hecho
  • 40% del tiempo a soñar nuestra vida en lugar de vivirla realmente.
  • 12% del tiempo temiendo caer enfermos
  • 10% del tiempo a pensar en los pequeños fracasos sin importancia.

O sea el 92% de la energía desperdiciada en cosas que ya NO se pueden cambiar o en un futuro que nunca llegará. Y el 8% restante, de nuestras energías y capacidades para construirnos la vida.

El momento presente es la única realidad que nos permite cambiar la vida.

“No se puede subir una escalera sin moverse del mismo escalón. Primero hay que dejar un escalón atrás para poder acceder al siguiente. Para empezar a caminar hay que levantar un pie. El primer paso es el que más cuesta, el siguiente es más fácil; es el juego de la creación, donde todo cambia y todo se transforma. Basta con observar la naturaleza”.

O sea, que me hago esta pregunta:

¿Qué hay en mí que me está frenando?

Leí esta frase una vez, y me ayuda en momentos de desesperación:

“La vida PUEDE ser sencilla de nuevo. Sólo elige enfocarte en una sola cosa a la vez. No tienes que hacerlo todo, y menos en este mismo momento. Respira profundo, y haz lo mejor que puedas con lo que tengas que hacer. Lo que inviertes en la vida, la vida te lo devolverá con creces”.

En ocasiones, nuestras personas más cercanas, incluso nuestros familiares nos hacen de freno en momentos en que desearíamos hacer algo diferente, empezar a estudiar de nuevo, abandonar la relación con la pareja actual o quizás un cambio de profesión. Evidentemente ellos se preocupan por nosotras, pero a veces lo que hay es miedo, y lo peor de todo es que es su propio miedo, por el que nos aconsejan: “¿Ahora vas a comenzar a estudiar?¿Con todo lo que tienes que hacer? O “Bufs, ¿un cambio de domicilio ahora? Con todo lo que conlleva un traslado…!”o “Ya te piensas bien lo de dejarle? ¿Tiene sus cosas, pero ya le conoces…aguanta un poquito más a ver si cambia” (esta última es mi preferida..)

Cuando me encuentro en encrucijadas busco apoyo en mis personas más queridas e intimas, ya sabes…aquellas que me entienden de verdad ( las puedo contar con los dedos de una mano)… también leo mucho y entre mis libros preferidos siempre encuentro aquello que me hace pensar, que me lleva hacia mi interior donde siempre encuentro mis respuestas. En una ocasión encontré este texto:

“A veces para obtener los resultados que anhelas, tienes que despojarte de aquella gente que no te sirve. Esto permite hacerles tiempo a aquellas personas que te apoyan para que seas la mejor versión de ti misma. Esto ocurre gradualmente a medida que vayas creciendo. Te das cuenta de lo que eres y lo que quieres, y luego te das cuenta de que la gente que has conocido por toda la vida no ve las cosas de la manera que lo haces tú. Así que guarda los recuerdos maravillosos, pero muévete adelante”.

He seguido este consejo y he de decirte que …¡¡me ha funcionado!!.

adelante

He dejado el miedo atrás y me he propuesto hacer cosas grandes y pequeñas… como por ejemplo comenzar clases de baile, o quizás proponer a otras madres en situación parecida a la mía para tomar un cortado juntas, o quizás decidirme un cambio de domicilio, para dejar de aguantar esos vecinos maleducados que no entran en razón…

¿Te has visto el alguna situación parecida? ¿Cómo has resuelto tú la paralización?

 

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