¿Te comparas con los demás?

Compararte y aprender

Considero que observar el comportamiento, actitudes y aptitudes de los demás, puede ser algo positivo en la medida que pueda ser de ayuda y aprendizaje para nosotr@s.

Miro a mi alrededor, la gente, el lugar, las cosas, el tiempo y los acontecimientos (mi realidad). De esta observación, hago lo posible por aprender cosas nuevas, renovar mi perspectiva. No son siempre las cosas importantes o las evidentes. Fijarte detenidamente en lo muy pequeño para que te lleve a lo grande.

Las limitaciones autoimpuestas son las más difíciles de ver, pero comparándonos con las personas de nuestro entorno podemos aprender mucho.

Cuando algo o alguien “me saca de quicio” hay una oportunidad para observar:   en ese juicio hay una proyección (ya sea por envidia, intolerancia o admiración) , ésta es muy positiva para poder reconocer mis propias sombras y trabajar en ellas. Es el primer paso hacia el autoconocimiento.

“Creen que es muy importante observar a los demás miembros del grupo, sobretodo a la persona que se siente justo delante de ti, porque esa persona es tu reflejo espiritual. Las cosas que admiras en ese individuo son cualidades propias a las que deseas darles preeminencia.

Los actos, la apariencia y el comportamiento que NO te gustan son las cosas de ti mismo sobre las que necesitas trabajar. No se puede reconocer en los demás lo que uno considera bueno o malo, a menos que uno mismo tenga las mismas debilidades y cualidades en algún nivel de su personalidad.

Tan sólo difieren en el grado de autodisciplina y la fuerza de su carácter. Creen que las personas sólo pueden cambiar de verdad por una decisión propia, y que todo el mundo tiene la capacidad de cambiar cuanto quiera de su propia personalidad. No hay límite para lo que uno puede eliminar o adquirir.”    -Marlo Morgan “Las voces del desierto”-

Busca en lo profundo de tu ser, ahí está la clave.

Fíjate en esta fábula de Leonardo da Vinci

femina-mariposa-luz

Una gran mariposa multicolor y vagabunda volaba una noche en la oscuridad cuando vio a lo lejos una lucecita. Inmediatamente torció en aquella dirección y, cuando estaba cerca de la llama, se puso a girar ágilmente en torno de ella, mirándola maravillada ¡Qué hermosa era! No contenta con admirarla, la mariposa comenzó  a pensar que con ella podía hacer lo  mismo que con las flores olorosas. Se alejo, paso la vuelta y, dirigiendo valerosamente su vuelo hacia la llama, paso volando por encima de ella.

Se encontró aturdida al pie de la luz, y se dio cuenta asombrada, de que le faltaba una pata y las puntas de las alas se le habían chamuscado.

     -¿Que ha sucedido?-se pregunto,  sin encontrar explicación. De ningún modo podía admitir que de una casa tan bella como una llama pudiese venir ningún daño; así que, después de haber recuperado algo las fuerzas, de un aletazo emprendió el vuelo.

femina-llama-fuego

Revoloteó unos instantes y de nuevo se dirigió hacia la llama para posársele encima. Pero enseguida cayó, abrasada, en el aceite que alimentaba la vida de la llama.

– Maldita luz – murmuró al borde de la muerte – creí encontrar en ti mi felicidad, y en lugar de ella he hallado la muerte. Lloro por mi loco deseo, porque he conocido demasiado tarde, y para daño mío, tu naturaleza peligrosa.

-¡Pobre mariposa! – respondió la luz -. Yo no soy el sol, como ingenua creíste. Yo sólo soy una llama; y el que no sabe usarme con prudencia se quema. 

Moraleja:

El que elige sus ídolos sin reparar en su

peana de barro, puede verse arrastrado en

su caída cuando aquellos, tarde o temprano,

se desplomen.

 

Un abrazo,

firma

2 comentarios en “¿Te comparas con los demás?

  1. Y cogiendo el ejemplo de la fábula de la mariposa,
    si debes observar y lo bueno que ves en los demás aprenderlo e incorporarlo a tu personalidad, evitando acercarte mucho al interior de estas personas porque a lo mejor tan cerca puedes descubrir cosas que no te gusten. Acabas quemandote , como la mariposa.

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    1. Hola Montse!

      Si, estoy de acuerdo contigo en que muchas veces elegimos personas a las que imitar, y a veces nos pueden confundir las apariencias, la imagen que proyectan.
      Poner conciencia y observar detenidamente para decidir si realmente es lo que deseamos y nos puede ayudar en nuestro proceso vital. Para no “quemar” nuestras alas como la mariposa.
      ¡¡Gracias por tu comentario!! 🙂
      Un abrazo

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