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Pobreza…¿Sentimiento o estado?

Pobreza: una palabra que tiene diferentes interpretaciones.

Tras leer la frase de William J.H.Boetcker, me puse a reflexionar sobre la diferencia en lo que ocurre a nivel real y lo que ocurre en nuestro interior.

En este caso evidentemente, habla de dinero. Tan importante en nuestras vidas y al que en muchas ocasiones le otorgamos un valor vital superior al real.

Mucha gente cree que no hay relación entre sus creencias y el dinero, sin embargo si que la hay; ya que en ocasiones esas creencias chocan frontalmente con sus deseos.

Quieren prosperar económicamente, y a la vez se sienten incómodos si hablan de dinero  y reprochan a aquellas que YA han conseguido el éxito económico. Esta incoherencia impedirá que los deseos de tener éxito económico se hagan realidad, ya que no se puede conseguir aquello que constantemente se critica y se le pone energía negativa.

Siempre es buen momento para romper los tabús sociales y empezar a perder el miedo a hablar de dinero. Podemos comenzar en nuestro entorno más cercano, nuestra casa, hijos, padres.

“La sociedad abierta es aquella en la que los hombres han aprendido a ser en cierta medida críticos de los tabús, y basar las decisiones sobre la autoridad de su propia inteligencia”. –Karl Popper- Filósofo

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Madre: una profesión

¿Crees que existe la madre perfecta?

He leído este texto y me ha hecho reflexionar mucho sobre la maternidad.

“A veces hay que dejar que una persona se vaya para que pueda crecer. Porque lo que los vuelve personas exitosas en la vida no es algo que tú hayas hecho por ellos, sino aquellas cosas que les hayas enseñado a hacer por sí mismos”.

¿Cómo se aprende a ser madre? ¿Donde están las referencias?

A mi me hubiese gustado enterarme antes del cambio y la revolución iba a suponer la maternidad para mi vida, para mi pareja, para mi trabajo, para mi cuerpo.

Como dice Lucia Etxebarria : La sociedad nos enseña a ser individualistas y narcisistas y un hijo nos obliga a ser responsables y altruistas. La sociedad nos impone como valores fundamentales la libertad, la juventud y la belleza. El nacimiento de un hijo supone estrías, michelines, cartucheras y adiós a las noches de marcha. La sociedad cree en el amor romántico, fusional e idealizado, pero la llegada de un hijo suele acabar con esto e impone un modelo de pareja que coopere, que colabore, una pareja cómplice, un compañero y no un príncipe azul.”

¿Y aquellas mujeres que no tienen una madre a la que emular?

Ser autodidacta obliga a aprender por el método “prueba-error-aprendizaje” (aunque no parece muy académico) si a eso le añades la constancia,… a veces puedes salir victoriosa de ello. 🙂

Lucia Etxebarria: “La madre española es a la vez cocinera, asistenta, chófer, animadora, consejera pedagógica, estilista y psicóloga. No es extraño que la gran mayoría estén siempre agotadas y con los nervios a flor de piel. Y, para colmo, la recompensa y el reconocimiento que las madres suelen recibir es nulo o escaso, sobre todo si son amas de casa”.

Hay días que no puedo evitar compararme con mi hija a su edad. Por supuesto no tiene nada que ver, recuerdo pasarme mis vacaciones, leyendo, jugando con mi hermana a muñecas, o viendo dibujos animados en la tv. Para nada lo que ella ya tiene o exige…Nintendo 3DS a todas horas, series de TV donde todos los adolescentes tienen de todo (ropa, móviles, tablets, por supuesto tv ultima generación…), cuando quieren y como quieren con el mínimo esfuerzo.

Los deberes del colegio, era algo que no nos debían pedir nuestros padres, formaba parte de nuestras “obligaciones ineludibles”, sin rechistar ni quejarnos. ¡Cualquiera llegaba al cole sin los deberes hechos!

Ahora la mayor ventaja de la que disponen los alumnos es la de una relación más estrecha con los profesores, y eso ayuda a una mayor libertad de expresión. Aunque por supuesto, hay quien lo traduce en libertad para faltar el respeto. 🙁

Este es un tema que cuido mucho en la relación con mi hija: la comunicación y el respeto. Tenemos una estrecha relación en la cual podemos contarnos cosas, sin temor a juzgarnos y que todo pueda ser discutido de una forma lo más democrática posible, aunque yo sea quien tiene la última palabra si es necesario ;).

Muchas veces he estado tentada de abandonar una supuesta confrontación por cansancio y porque no nos engañemos educar supone un esfuerzo y una energía muy grandes. Sobretodo si la mayor parte de esta se la queda uno de los progenitores, generalmente la madre.

Cada uno tiene su parte, por supuesto. Respeto el papel del padre en la educación de los hijos, aunque hemos de ser realistas, por mucho que se nos hable de la incorporación de los padres en el cuidado de los hijos, lo cierto es que en la mayoría de los casos el hombre delega en la mujer todo lo concerniente al hogar y a los hijos.

Y a ti…¿qué te funciona?

 

Un abrazo

 

 

‘Nunca’ puede ser mucho tiempo …

Nunca digas nunca jamás

Hoy he tenido un encuentro fortuito con unas amigas. Lo más curioso ha sido ver la forma en cómo nos hemos dividido en cuanto a formas de pensar y de entender la vida…pero ese tema lo dejaré para otro día 😉

El tema que me ocupa hoy ha sido cómo una de ellas se quejaba de las expresiones de su hijo, de cómo utilizaba palabras desagradables como “mantras”, cuando eso era muy negativo según su opinión.

Y de repente la conversación ha derivado al motivo por el cual se ha divorciado del padre de su hijo…en este tramo de tan sólo 10 minutos ha pasado de ser una persona encantadora y maravillosa animando a su hijo a ser más optimista a casi gritar… “NUNCA volveré a compartir mi vida…!!”

Me ha impresionado sobremanera ese cambio de actitud tan fulgurante, y sobretodo ese NUNCA.

Es cierto que la palabra es puente de comunicación y deberíamos ser muy conscientes de ello. Sin embargo el tiempo y las circunstancias juegan su papel…confundiéndonos a veces..

Me ha hecho recordar las veces en que he usado con rotundidad un “NUNCA” y lo que ha sucedido después…

Ya te puedes imaginar… ¿no?

Evidentemente, si tengo que aprender algo de ese NUNCA, es que, como dice Jennifer Hoffman en un texto que encontré en internet hace ya un tiempo…

“¿Alguna vez has dicho que ‘nunca’ más harías algo de nuevo, y seguramente después de pasar por una situación que no acabó demasiado bien?

Quizás te has sentido traicionad@ y has dicho que ‘nunca’ te pondrías de nuevo en esa situación. O quizás un desengaño amoroso y has dicho que ‘nunca’ dejarías que eso te sucediera de nuevo. O quizás tomaste una decisión, no te gustaron los resultados, y dijiste que ‘nunca’ harías eso de nuevo.

Nunca es una palabra muy fuerte que bloquea el flujo de energía y a través de este creamos una gran cantidad de juicios de nosotr@s mism@s que bloquean aún más nuestra energía.

Normalmente las afirmaciones de ‘nunca’ son el resultado de una experiencia difícil, decepcionante o dolorosa. Y aunque puede que no queramos repetir ese evento o situación, los efectos a largo plazo son muy poderosos porque ‘nunca’ es un decreto que bloquea el flujo de energía en esa área de nuestra vida. Muchos juicios están atados a nuestras afirmaciones de ‘nunca’.

Quizás pensemos que fuimos ingenu@s, impotentes o que hicimos elecciones erróneas. Todos estos son juicios y nuestras afirmaciones de ‘nunca’ reflejan algo más que nuestro deseo de no repetir el pasado, ellas son una afirmación de la creencia de que no somos muy buen@s en términos de hacer mejores elecciones, no somos más inteligentes, o más poderos@s o más capaces.”

Me recuerda esos “nunca” que he pronunciado. Por ejemplo, esa relación sentimental que nos deja dolid@s, insegur@s y que se ha vuelto a repetir a pesar del “nunca volverá a suceder”, y todo porque no hemos integrado el aprendizaje que implicaba.

En el día a día vamos madurando y aquello que decimos toma unos matices distintos, porque el pensamiento y el sentimiento se mueven con distintas perspectivas..

Lo que antes fue muy importante y a veces dramático, ahora puede ser que no sea más que una anécdota o una interesante experiencia.

Nunca y siempre son: demasiado tiempo en la juventud cuando crees que te sobra; y demasiado poco cuando te acercas a la vejez.

Lo ideal es no dejar que las palabras nos atrapen en nuestra propia jaula. Dejar opción a cambiar nuestro destino, como dice Iguana Tango en su canción “Siempre Nunca”… “Nunca hay caminos demasiado estrechos, siempre queda tiempo para lo esencial…”

Te dejo el enlace de youtube por si quieres escuchar la canción 😉

Un abrazo

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Crisis de los 40, ¿mito o realidad?

Testimonio de una crisis personal

Estaba pasando por un momento en que me sentía desdichada, sin embargo, mis familiares y amig@s me decían que tenía mucha suerte, y me exponían todas las razones emocionales y lógicas por las que “debía” sentirme feliz…aún así yo sentía que me faltaba algo.

Me mantenía ocupada fuera “haciendo” todo tipo de cosas, una persona activa, contenta, sociable, inquieta, extrovertida… Pero a solas en casa, sentía un vacío.

Llegué a la conclusión de que toda mi felicidad provenía de las personas, cosas, lugares del exterior y las necesitaba para sentirme bien.

Así que comencé a la búsqueda de mi “sentir”.

Leí este texto en el libro del Dr Joe Dispenza:

“Entre los 30 y los 40, ya tenemos la personalidad formada y hemos vivido prácticamente todo cuanto la vida puede ofrecernos. Por eso podemos prever los resultados de la mayoría de vivencias; ya sabemos cómo nos harán sentir antes de que sucedan. Al poder prever las emociones que seguramente sentiremos, decidimos si queremos vivir esta experiencia conocida. Aunque todo esto tiene lugar en las profundidades del inconsciente.

Nos despertamos cada mañana y sentimos que todo sigue igual que siempre. El entorno, del que tanto dependemos para evadirnos de la pena, la culpabilidad o el sufrimiento que nos carcome por dentro, ya no nos sirve. ¿Como podemos hacer desaparecer estos sentimientos?.

Es la crisis de los 40 que la mayoría conocemos. Algun@s intentan por todos los medios impedir que sus sentimientos enterrados salgan a la luz volcándose todavía más en el mundo exterior. Se compran el coche deportivo, o alquilan un barco. Hay quien se toma unas largas vacaciones. Otr@s se inscriben en un centro social para hacer nuev@s  amig@s. Algunas personas recurren a la cirugía plástica. Muchas otras redecoran o reforman su hogar.

Cuando usamos la diversión para evadirnos, ¿sabes lo que acaba pasando?. Que cada vez dependemos más de cosas externas para cambiar por dentro. Tarde o temprano descubrimos que necesitamos una mayor dosis de lo que nos hace sentirnos mejor. Y se acaba convirtiendo en una agotadora búsqueda de placer y en un intento de evitar sufrir a toda costa.”

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¿Cuantas cosas necesito para ser feliz?

Las cosas que necesito son las cosas que tengo.

“Haz que el barco de tu vida sea ligero, cargado sólo con lo que necesitas: una casa familiar, placeres sencillos, uno o dos amigos que merezcan tal nombre, alguien a quien querer y que te quiera, un gato, un perro y una pipa o dos, suficiente comida y el abrigo necesario, y un poco más de la bebida que precisas, porque la sed es una cosa peligrosa”                         -Jerome Klapka-

Tal y como dice Elsa Punset en el prólogo del libro “Una mochila para el Universo”: he movido cajas de recuerdos, fotos, cosas que ocupaban espacio, y he decidido regalarlas o tirarlas. He hecho limpieza a fondo del pasado, sin sentir nostalgia.. ¿Qué ha cambiado? Pues…he cambiado yo; porque tener las cosas y fotografías en cajas guardadas, es como hacer un tributo al pasado, como un pequeño cementerio en casa.

 

“Quien no es feliz con poco, no lo será con mucho”. –Lao Tse-

He visto una película/documental finlandés muy interesante: “My Stuff” (Lo imprescindible para vivir).

Sinopsis:

Petri tiene 26 años y se siente completamente perdido. Abandonado por su novia, acorralado por una enorme hipoteca y con una tarjeta de crédito al límite, Petri siente que su vida está vacía mientras su piso está lleno de cosas.

Hay algo que echa de menos, así que decide averiguar qué es lo que realmente le falta embarcándose en un experimento con tres reglas: durante un año todas sus pertinencias materiales estarán en un almacén, sólo podrá recuperar una cada día y se prohíbe comprar nada de nuevo.

Pero este no es el tema principal. El tema de Petri, y de todos nosotros, es que deberíamos saber priorizar lo importante de la vida: las relaciones humanas.

En mi caso, hace años me uní al lema de: “Mejor cuanto más grande”, y “Más es mejor”. Una casa grande, dos coches, muchas comodidades y “juguetes” típicos de ese estilo de vida.

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