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Fábula “La Gallina de los Huevos de Oro”

Una famosa fábula de Esopo, que nos indica que “la codicia es mala consejera y puede hacer tu fortuna pasajera”.

Érase una Gallina que ponía

un huevo de oro al dueño cada día.

Aun con tanta ganancia mal contento,

quiso el rico avariento

descubrir de una vez la mina de oro,

y hallar en menos tiempo más tesoro.

Matóla, abrióla el vientre de contado;

pero, después de haberla registrado,

¿qué sucedió? que muerta la Gallina,

perdió su huevo de oro y no halló la mina.

¡Cuántos hay que teniendo lo bastante

enriquecerse quieren al instante,

abrazando proyectos

a veces de tan rápidos efectos

que sólo en pocos meses,

cuando se contemplaban ya marqueses,

contando sus millones,

se vieron en la calle sin calzones.

 

Las fábulas de Esopo tienen su origen en la época arcaica y fueron adaptadas por autores como Félix María Samaniego en el XVIII.

Un abrazo.

Fábula de Leonardo Da Vinci

 Una fantástica fábula sobre el respeto.

De todas las facetas del genio Leonardo Da Vinci, la de escritor de Fábulas no es muy conocida. En las que se refleja su amor por la naturaleza y sus increíbles dotes de observación.

Así, a través de la naturaleza, los animales, las plantas, los ríos o los fenómenos naturales, Da Vinci enseña a vivir en armonía con el entorno natural y nos indica un camino a seguir.

Esta que transcribo ha sido traducida por María Teresa León y Rafael Alberti.

Fábula “El águila y el búho”

Un águila, cierto día, mirando hacia abajo desde su altísimo nido, vio un búho.

– Qué gracioso animal! – dijo para sí -. Ciertamente no debe ser un pájaro.

Picada por la curiosidad, abrió sus grandes alas y describiendo un amplio círculo comenzó a descender.

Cuando estuvo cerca del búho le preguntó:

– Quién eres? ¿Cómo te llamas?

*Soy el búho – contestó temblando el pobre pájaro, tratando de esconderse detrás de una rama.

¡Ja! ¡ja! ¡Qué ridículo eres! – rió el águila dando vueltas alrededor del árbol -. Eres todo ojos y plumas.

Vamos a ver – siguió, posándose sobre la rama -, veamos de cerca cómo estás hecho. Déjame oír mejor tu voz. Si es tan bella como tu cara, habrá que taparse los oídos.

 El águila, mientras tanto, ayudándose de las alas, trataba de abrirse camino entre las ramas para acercarse al búho.

Pero entre las ramas del árbol un campesino había dispuesto unas varas enligadas y esparcido abundante liga en las ramas más gruesas.

El águila se encontró de improviso con las alas pegadas al árbol y cuanto más forcejeaba por librarse, más se le pegaban todas sus plumas.

El búho dijo:

Águila, dentro de poco vendrá el campesino, te agarrará y te encerrará en una jaula. O puede que te mate para vengar los corderos que tú te has comido. Tú que vives siempre en el cielo, libre de peligros, ¿qué necesidad tenías de bajar tanto para reírte de mí?

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Respetar y valorar.

Hay seres que se creen superiores a los demás y centrados en su intención de asustar con ese poder, no se dan cuenta que hay otros superiores a ellos.

Un abrazo

¿Te comparas con los demás?

Compararte y aprender

Considero que observar el comportamiento, actitudes y aptitudes de los demás, puede ser algo positivo en la medida que pueda ser de ayuda y aprendizaje para nosotr@s.

Miro a mi alrededor, la gente, el lugar, las cosas, el tiempo y los acontecimientos (mi realidad). De esta observación, hago lo posible por aprender cosas nuevas, renovar mi perspectiva. No son siempre las cosas importantes o las evidentes. Fijarte detenidamente en lo muy pequeño para que te lleve a lo grande.

Las limitaciones autoimpuestas son las más difíciles de ver, pero comparándonos con las personas de nuestro entorno podemos aprender mucho.

Cuando algo o alguien “me saca de quicio” hay una oportunidad para observar:   en ese juicio hay una proyección (ya sea por envidia, intolerancia o admiración) , ésta es muy positiva para poder reconocer mis propias sombras y trabajar en ellas. Es el primer paso hacia el autoconocimiento.

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La Fuente de la Vida

¿Cuál es tu visión de la vida?

Una magnifica fábula sobre nuestra visión de la vida.

A la entrada de un pueblo de algún lugar de Oriente había una magnífica fuente donde, a menudo, iba a sentarse un gran sabio, porque allí, observando a los habitantes del pueblo, encontraba brotes de inspiración.

Un día, mientras estaba allí sentado, vio llegar a un europeo que buscaba alguna indicación.

El hombre le preguntó al sabio:

-¿Cómo es la gente de este pueblo?

El sabio le respondió con otra pregunta:

*¿Cómo es la gente de donde vienes?

-Es amable y buena, y me dio mucha pena dejarla….

Y el sabio le respondió:

*Aquí son iguales.

Un poco más tarde, otro viajero le hizo la misma pregunta:

-¿Cómo es la gente de este pueblo?

El sabio le respondió igual que antes:

*¿Cómo es la gente de donde vienes?

-Ah! es mala y deshonesta, no me dio ninguna pena dejarla

Y el sabio le respondió:

*Aquí son iguales.

Una tercera persona que había presenciado las dos escenas le preguntó al sabio:

-¿Cómo puedes dar una respuesta distinta a dos personas que te han preguntado lo mismo?

Y el sabio le respondió:

*Verás, hij@, dondequiera que vaya, el hombre siempre lleva consigo su propia visión del mundo

(Fábula leída en “Déjame que te cuente” de Jorge Bucay)

De este modo, si creo que no vale la pena vivir la vida, siempre me encontraré con circunstancias que vienen a confirmar mis creencias. Y  si, por el contrario, creo que la vida es algo formidable, entonces mi existencia estará llena de felices encuentros y me confirmará que lo que llevo en el interior se refleja en el exterior.

 ¿Y tu visión cuál es?

Un abrazo.

 

Fábula de la luciérnaga y el sapo

LA ENVIDIA

Fábula sobre cómo hay personas que no soportan el brillo de otras y la envidia que esto les provoca. Si te sientes así, deja de fijarte en las virtudes de los demás y fíjate en las tuyas. Pregúntate: «¿Qué tengo yo que querrían los demás?».

“En el silencio de la noche oscura

sale de la espesura

incauta la luciérnaga modesta,

y su templado brillo

luce en la oscuridad el gusanillo.

Un sapo vil, a quien la luz enoja,

tiro traidor le asesta,

y de su boca inmunda

la saliva mortífera le arroja.

La luciérnaga dijo moribunda:

¿Qué te hice yo para que así atentaras

a mi vida inocente?

Y el monstruo respondió: Bicho imprudente,

siempre las distinciones valen caras:

no te escupiera yo si no brillaras.”

-Juan Eugenio Hartzenbusch-

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La fábula del ermitaño

Una fábula para reflexionar

Un viejo ermitaño, se refugiaba en la montaña para dedicarse a meditar y hacer penitencia. Se quejaba muchas veces que tenía demasiado  que hacer.

La gente no entendía que tuviese tanto trabajo en su retiro, así que un día le preguntaron:

  • ¿Cómo puede tener tanto trabajo si vive en soledad?

* Él contestó: “Tengo que entrenar a dos halcones, a dos águilas, tranquilizar a dos conejos, disciplinar una serpiente, motivar a un asno y domar a un león.

  • No vemos ningún animal por aquí, ¿dónde están?

*El ermitaño les dijo:

Estos animales que he dicho los llevamos todos dentro.

Los dos halcones, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo, tengo que entrenarlos para que se lancen sobre cosas buenas:

Son mis ojos.

halcones

Las dos águilas con sus garras hieren y destrozan, tengo que entrenarlas para que se pongan al servicio y ayuden sin hacer daño:

Son mis manos.

dos aguilas

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