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¿Alegría es la ausencia de…algo?

Sentir alegría por vivir la vida

La alegría NO es la ausencia del sufrimiento, la ausencia de desafíos ni la ausencia de cualquier otra cosa. Vivir con alegría significa ampliar el sentido de bienestar interior que nos permite reconocer lo que sea que ofrezca el momento presente.

No basta sólo con sobrellevar las desilusiones y las preocupaciones, sino que necesitamos herramientas que nos ayuden a cerrar heridas, a hacer elecciones inteligentes y a retomar fuerzas para seguir el camino.

El mero hecho de existir es motivo de dicha y celebración. No es preciso esperar un momento concreto o alcanzar un logro determinado para experimentar alegría, sino que es una filosofía de vida basada en sentir felicidad y gratitud por estar presente, aquí y ahora.

Es una actitud que nos compensaría si ya estuviese presente como asignatura escolar desde la infancia. 🙂

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Pobreza…¿Sentimiento o estado?

Pobreza: una palabra que tiene diferentes interpretaciones.

Tras leer la frase de William J.H.Boetcker, me puse a reflexionar sobre la diferencia en lo que ocurre a nivel real y lo que ocurre en nuestro interior.

En este caso evidentemente, habla de dinero. Tan importante en nuestras vidas y al que en muchas ocasiones le otorgamos un valor vital superior al real.

Mucha gente cree que no hay relación entre sus creencias y el dinero, sin embargo si que la hay; ya que en ocasiones esas creencias chocan frontalmente con sus deseos.

Quieren prosperar económicamente, y a la vez se sienten incómodos si hablan de dinero  y reprochan a aquellas que YA han conseguido el éxito económico. Esta incoherencia impedirá que los deseos de tener éxito económico se hagan realidad, ya que no se puede conseguir aquello que constantemente se critica y se le pone energía negativa.

Siempre es buen momento para romper los tabús sociales y empezar a perder el miedo a hablar de dinero. Podemos comenzar en nuestro entorno más cercano, nuestra casa, hijos, padres.

“La sociedad abierta es aquella en la que los hombres han aprendido a ser en cierta medida críticos de los tabús, y basar las decisiones sobre la autoridad de su propia inteligencia”. –Karl Popper- Filósofo

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Los sueños y su realidad

Los sueños son la sombra de la realidad.

Tod@s soñamos, aunque en muchas ocasiones no lo recordemos. Lo que pasa en nuestra vida diaria se refleja en el mundo de los sueños. Y muchas respuestas las podríamos encontrar en ese mundo.

“La tribu utiliza a los evocadores de los sueños para pedirles consejo en cualquier situación. Creen que pueden hallar la respuesta en un sueño si necesitan ayuda para comprender un relación, una cuestión de salud o el propósito de una experiencia determinada. Ellos tienen conciencia de los sueños estando despiertos. Sin usar drogas para controlar la mente, utilizando tan sólo técnicas de respiración y concentración, son capaces de actuar conscientemente en el mundo de los sueños.

Girar sobre uno mismo da un gran resultado. Plantas con firmeza la pregunta en tu mente y la formulas una y otra vez mientras das vueltas. El giro más efectivo, según su explicación, es un ejercicio que aumenta los vórtices de energía en siete puntos clave del cuerpo y consiste en girar siempre hacia la derecha con los brazos extendidos a los lados.”

Marlo Morgan “Las voces del desierto”

Casi todo el mundo vive en sus sueños, pero no los convierten en realidad.

He leído que mi realidad es el resultado de mis limitaciones, así que me pregunto ¿estoy dispuesta a rebasarlas y soñar?

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Adicciones a la carta

¿Qué adicciones vives en el día a día?

Tod@s hemos escuchado hablar de las adicciones, ¿pero adict@s a qué?
Casi siempre pensamos que nos referimos a las drogas, al tabaco o al alcohol; pero hay más tipos de “enganches” de los que imaginamos.

Según Elsa Punset, hay investigaciones que aseguran que “revisar los mensajes de Twitter o de Facebook y responder a un email podría causar más adicción que el alcohol o el tabaco. La tentación de saber qué pasa a nuestro alrededor es otra necesidad atávica muy difícil de resistir”.

El Dr. Joe Dispenza en su libro “Deja de ser tu” nos habla de la adicción a “ser alguien

“Nos encanta sentir el torrente de energía generado por nuestros problemas. La mayoría nos hemos vuelto adictos a los problemas y las condiciones de nuestra vida que nos producen estrés. Tanto si es por un trabajo mal remunerado o una relación sentimental insatisfactoria, no queremos resolver nuestros problemas porque reafirman nuestra imagen de ser alguien, alimenta nuestra adicción a las emociones de baja frecuencia.

El bombardeo continuo de la publicidad nos empuja a buscar la satisfacción en cosas externas, coches, dinero, fama…pero la realidad es que sólo podremos encontrar el verdadero bienestar en nuestro interior.

Y cuando la novedad de acumular cosas nuevas pierde su encanto y ya no funciona, ¿que es lo que solemos hacer?. Buscar cosas de mayor importancia, pasar al siguiente nivel y las estrategias de evasión se convierten en adicciones.

“Si me drogo o bebo lo suficiente, esta sensación desaparecerá. Me divertiré con vídeo juegos. Comeré hasta no poder más. Me compraré un montón de cosas, porque cuando lo hago (aunque no tenga demasiado dinero) me olvido de lo vací@ que me siento”.

Sea cual sea la adicción , seguimos creyendo que algo exterior eliminará ese molesto sentimiento de vacío interior. Y como nos hace sentir bien, nos gusta. Por eso rechazamos lo que es desagradable o doloroso y buscamos lo que nos resulta agradable, cómodo o placentero.

A medida que la excitación de las drogas estimula el centro del placer del cerebro, el cuerpo se inunda de sustancias químicas como resultado de la experiencia estimulante. El problema está en que cada vez necesita una dosis mayor que la anterior.

¿Te suena alguna de estas situaciones?

  • Estados emocionales destructivos
  • Las mismas situaciones una y otra vez
  • Incapacidad para cambiar
  • Sentirse impotente para crear algo nuevo
  • Ansia profunda de ciertas respuestas emocionales
  • Voces en la cabeza que dicen: “Quiero. Dame, dame”
  • Decir que nunca harás algo otra vez y hacerlo luego, tres horas después

Los científicos han descubierto que, con el uso repetido de la misma emoción ocurre lo mismo que con el uso repetido de la heroína: los receptores opiáceos del cuerpo empiezan a esperar, e incluso anhelar, ese ‘péptido’ en particular y el cuerpo se hace adicto a esa emoción.

La cuestión es que la verdadera felicidad no tiene nada que ver con el placer porque depender de cosas tan estimulantes para sentirnos bien sólo nos aleja de la auténtica dicha.

 

Todo el mundo es adicto a algo, y todo el mundo, tiene capacidad para cambiar adicciones.

Cuanto mejor nos conozcamos y más conscientes seamos de nuestro estado de ánimo y de los efectos de nuestras conductas automáticas, más fácil nos resultará valorar la situación en la que nos encontramos, y con ello armonizar nuestras emociones, analizar de manera realista nuestras opciones y tendremos mejor criterio a la hora de elegir el camino a seguir para alcanzar la meta que nos proponemos.

Dejarnos ayudar por un grupo, o una persona que nos acompañe en el proceso, es saludable y muy positivo. Compartir experiencias, y saber que no “soy la única persona que sufre esto…”.

 

¿Conoces tus adicciones?

En la relación de pareja : ¿amas o complaces?

¿Amar a cualquier precio?

Este mensaje de una amiga a otra que leí en un libro me hizo reflexionar mucho:

“Mi querida Ana, eres tan dotada, tan brillante e ingeniosa, que casi me causa un shock cuando a veces te escapas de tu yo verdadero y te vuelves la niña buena que tiene que tener a todos los hombres. ¿Por qué tratas de complacer a esos hombres pulcros y mediocres que no se merecen ni un toque del polvo que usas para la nariz y nunca son los que te hacen sentirte cómoda?”

He observado que en demasiadas ocasiones, muchas de nosotras buscamos ofrecer la imagen que creemos que “ese hombre” quiere para tener una oportunidad de tener pareja.
Pareja a cualquier precio…

El patriarcado más radical, identifica a las mujeres como seres complacientes, que buscan ser aprobadas, cuidan las emociones, evitan el conflicto y toleran el maltrato.

Así todavía en nuestra sociedad hay mujeres que toleran el maltrato por complacer.

No hace falta que sea maltrato físico…cualquier tipo de comentario despectivo, humillación o palabras que hieren.

En el libro de Florence Falk cuenta el testimonio de Annette, una talentosa ceramista ahora con sesenta años, que creció incapaz de escapar a la depresión de su madre, la cual parecía llenar todos los rincones de la casa. Permanecía durante horas al lado de ella, le peinaba el pelo, miraban revistas de moda, hablaban, mientras la vigilaba y trataba de levantarle el ánimo. Finalmente su madre murió cuando Annette era adolescente, ahora como mujer adulta tiende a tener relaciones dependientes con hombres con los cuales asume el papel de cuidadora, y complace a los hombres, recreando su experiencia pasada.

Clarissa Pinkola rescata el cuento Barba Azul, válido para todas las mujeres, tanto las jóvenes que comienzan a descubrir estas falsedades, como aquellas que llevan décadas sufriendo de su acoso y persecución.

Los cuentos didácticos son muy alimenticios, porque proporcionan mapas de iniciación para desarrollar la perspicacia, reconocer las trampas y no idealizar la idea del amor.

La necesidad de querer y ser querida. Las expectativas sobre el amor.

¿Qué hay debajo de esa capacidad de autoengaño?

La pregunta podría ser : ¿Qué pasaría si no tuvieses pareja?

Probablemente el autoengaño es la respuesta al miedo a estar sola.

Esta trampa es muy difícil de reconocer en las relaciones.

En mi caso, ahora entiendo que la soledad en ciertos momentos de la vida, puede ser un regalo. Te fuerza a conocerte y reconocerte. Volver al “yo verdadero”.

En vez de huir de ella, mejor aceptarla, porque para librarse de los miedos, primero hay que entender de dónde proceden.

Cada relación es una enseñanza, una forma de aprender qué queremos y qué necesitamos y lo que estamos dispuest@s a ofrecer para obtenerlo.

Con el tiempo te das cuenta que ya no es necesario estar siempre con las mariposas en el estómago, que ya no es tan importante que te seduzcan con bombones o flores.

La buena compañía en una cena, una charla. Un abrazo. Un ¿cómo estás? A diario. Besos a todas horas, porque sí.

Sin la sensación de tener que complacer para obtener amor.

Un “te quiero o te amo” bien usado.

La seguridad y confianza de aprender, de lograr, de compartir y de crecer a la par, de acompañarse en cada decisión.

 

¿Te conformas por complacer?

¿Lo has vivido?

¿Lo tienes?

 

Un abrazo,

¿Hay medicina para el estrés?

¿Has revisado tu nivel de estrés?

Vivimos en una sociedad estresada. No hay un solo momento del día en que la palabra estrés no aparezca en alguna conversación, artículo del periódico, noticias, o medicamento que dice controlarlo.

¿Pero realmente que es el estrés?

El Dr Joe Dispenza habla de ello en su libro “Deja de ser tú”

“Cada vez que alteramos el equilibrio químico del cuerpo, se produce lo que llamamos “estrés”. La respuesta de estrés es la manera innata del cuerpo de responder a lo que le hace perder el equilibrio y a lo que hace para recuperarlo.

Los seres humanos, a diferencia de los animales, activamos la respuesta de lucha o huida con un simple pensamiento. Podemos activarlo sólo anticipando alguna situación y lo peor es que podemos también activarlo al recordar un episodio infeliz de nuestro pasado.

Ningún ser puede evitar las consecuencias de vivir una situación de emergencia prolongada. Cuando activamos la respuesta de estrés y no podemos desactivarla, el cuerpo acaba fallando”.

Si gastamos toda nuestra energía en los problemas del día a día, y nos olvidamos de mantener la suficiente para nuestro interior, el sistema inmunológico no tiene capacidad para crecer y regenerarse. Y así acabamos enfermando.

Generalmente donde más se viven situaciones de estrés suele ser en el puesto de trabajo. Y en la mayoría de las ocasiones es cuando pensamos que no podemos cumplir con las expectativas de nuestros superiores.

Lo que sientes está en función de cómo piensas, lo que contemplas y cómo se formula tu discurso interior.

Piensa en esto: Que alguien lleve los atributos del poder no significa que posea autoridad, aunque inspire temor a los demás; tu superior sólo controla el trabajo que estás haciendo, no te controla a ti.

En ocasiones he escuchado que descargar la rabia libera el estrés, pero opino al igual que Elsa Punset (Una mochila para el Universo) :

“No podemos librarnos del estrés maltratando cojines o chillando. Cuando haces esto se llama catarsis, intentas soltar toda la frustración que encierras dentro como si fueses un volcán. De entrada te sentirás mejor, pero también estarás consolidando en cuerpo y mente los sentimientos negativos, con su carga química que te estresaron al principio.

La catarsis por sí sola no te ayudará a salir del bucle de las emociones negativas porque éstas se retroalimentan a sí mismas”.

Si no sabes gestionar el estrés, lo padecerás cuando no te hace falta.

Te voy a dar unas sugerencias para ocasiones en las que te parezca que pierdes el control:

Libera estrés con humor.

Cuando dudes, en vez de intentar demostrar que eres mejor de lo que crees, simplemente ríete; de tus preocupaciones; de tus inseguridades. Tómate con humor tu angustia. Al principio es difícil, pero poco a poco te acostumbrarás. Tienes que creer.

Concéntrate.

Si no encuentras nada en que centrar tu interés, concéntrate en la respiración. Escucha los latidos de tu corazón, sigue los pensamientos que no eres capaz de controlar, resiste las ganas de levantarte inmediatamente y hacer algo “útil”. Quédate sentad@ algunos minutos todos los días sin hacer nada, aprovecha lo máximo que puedas.

En mi caso la meditación, practicar yoga, sesiones de Reiki, salir a pasear. Técnicas que me ayudan a apaciguar mi mente y con ello estar preparada para manejar situaciones que a veces me sobrepasan.

 

Y a ti, ¿qué te funciona para liberarte del estrés?

Un abrazo

¿Qué relación tienes con tu madre?

Nuestras madres y nosotras.

La relación con la madre es una de las más significativas como base para las demás relaciones en nuestra vida. En la infancia la madre es el reflejo donde nos miramos, es nuestra totalidad.

Para las mujeres, representa el modelo femenino. Para el hombre condiciona su elección de pareja y mientras no madure, seguirá siendo hijo…de su mujer.

Muchas veces actuamos con l@s hij@s justo al contrario de lo que hemos recibido de pequeñ@s, y esto puede ser perjudicial. Necesitamos reconocer nuestras heridas, ocuparnos de ellas y sanarlas, sobretodo perdonar a nuestra madre por lo que pensamos que nos hizo o dejó de hacer, por sus miedos, ansiedad, perfeccionismo, el abandonar sus propias necesidades, su victimismo, tristeza…etc. Ya que las que somos madres sabemos que hagamos lo que hagamos, siempre nos gustaría hacerlo mejor.

Tradicionalmente, a las mujeres se nos ha enseñado que es noble cargar con el dolor de los demás; que el cuidado emocional es nuestro deber y que deberíamos sentirnos culpables si no lo hacemos.

El rol de cuidadora emocional nunca ha sido un rol genuinamente nuestro, simplemente forma parte de nuestro legado de opresión. Si lo miramos así, dejaremos de consentir que la culpa nos controle.

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Este escrito de Bethany Webster describe la ruptura del linaje materno:

“Tenemos que desintoxicarnos de los hilos patriarcales en nuestro linaje materno para avanzar en nuestro empoderamiento.

 La madre cumple la función de “proveedora de la iniciación” lo que lanza a la hija a vivir su propia vida, pero este rol es solo posible en la medida que la madre haya experimentado o vivido su propia iniciación. Pero los procesos sanos de separación entre madres e hijas están muy boicoteados en la cultura patriarcal.

Hemos de lamentar que nuestras madres no puedan ofrecernos una iniciación que ellas nunca recibieron y embarcarnos conscientemente en nuestra propia iniciación

Si no hacemos un duelo sincero de nuestra necesidad insatisfecha de cuidado maternal, inconscientemente interferirá en nuestras relaciones, causando dolor y conflicto”.

 En algunas terapias se hace una carta de reconciliación con la madre. Tanto si es para entregársela, como si es para tenerla o para escribirla y destruirla, es otro método que puede ayudar al proceso de curación.

Aceptar a nuestra madre más allá de sus errores y sus limitaciones nos ayudará al proceso de curar nuestra niña interior. El ser más compasiva nos ayudará a aceptarla. Nuestra madre no puede ofrecernos aquello que no tiene, si miramos su linaje y bagaje, probablemente seamos más conscientes de nuestras vivencias con ella.

Por otro lado nuestra niña interior seguro también está triste o se siente culpable si en alguna ocasión hemos juzgado o rechazado a nuestra madre. El perdón y agradecimiento nos ayuda a perdonarnos y aceptarnos a nosotras mismas, y reconocer que no somos ni mejores ni peores que ella.

Es un proceso curativo largo y seguramente doloroso, más nos ayuda a sanarnos a nosotras mismas y nuestras relaciones con los demás. Es un estado de paz que vale la pena sentir.

Encontré un texto que define y motiva a seguir con nuestra dedicación diaria:

Dentro de cien años,

no importará cuánto dinero tenía en el banco,

en que casa vivía,

ni que coche conducía.

Sin embargo, puede que el mundo sea mejor,

porque fui importante

en la vida de una niña.

 

Un abrazo,

mi-firma

El peso ideal: ¿Talla Cero?

El ‘peso’ de la industria sobre nuestro cuerpo

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Estoy orgullosa de mi cuerpo. Mi peso es algo con lo que tengo que reñir el resto de mi vida, pero por fin he aprendido a quererme tal y como soy, no como los patrones de la moda.

Mi propósito es envejecer fuerte y en forma, no delgada y desnutrida a base de complementos y vitaminas para poder aguantar todo el día…Hemos sobrevivido y luchado muchos años por no pasar hambre.

¿Qué nos hace intentar mantener, a los cuarenta años, el mismo cuerpo que cuando éramos jóvenes? ¿Es posible parar esta dimensión del tiempo? Claro que no. ¿Por qué tenemos que estar delgad@s?

En vez de pensar cómo vivir mejor, nos ofuscamos con nuestro peso.

Comer con moderación, pero con placer. En vez de quemar artificialmente las calorías, procurar transformarlas en la energía necesaria para la lucha por nuestros sueños.

Una de las cosas que veo constantemente en la tv es el lavado de cerebro para que “necesitemos” ser sexys, deseables y perfect@s…mi pregunta es ¿para quién?

Opino que nada gana una persona que se hace aplicaciones de Botox en la cara y liposucción, cuando no cuida lo que come y bebe, no hace ejercicio, no cuida el tiempo que duerme y por supuesto no dedica tiempo a su familia y a sí mism@. Así podría ser eternamente esclava de los quirófanos y los centros de belleza y jamás tendrá una salud física adecuada.

“No deberías sentirte presionada intentando estar delgada porque así lo quiere la industria de la moda, porque ellos solo quieren modelos que parezcan maniquíes. Tienes que darte cuenta de que es imposible que una mujer se vea así todos los días. Tener una “talla cero” es como un trabajo, así que no debemos intentar parecernos a ellas. No es realista ni sano.” –Rihanna-

“Las modelos, incluidos los hombres modelo, ¡están demasiado delgados!. Sí, la ropa les sienta muy bien, pero NO es lo que quieres en la vida real. ¿Por qué tenemos que estar mirándonos todo el rato al detalle? Es agotador.” – Demi Moore-

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Hablar de las dietas es de interés mundial. No todo el mundo cree en Dios, pero todo el mundo quiere adelgazar.

Jean Kilbourne comenzó en los años sesenta a investigar la conexión entre la publicidad y algunos problemas de salud, el resultado lo plasmó en un documental llamado “Killing us softly” que se puede traducir como “matándonos lentamente”. Con el trailer una ya tiene para reflexionar durante un rato:

Tú no eres tu imagen, tu imagen es una parte de ti, eso es todo. Así que te invito a cultivar tu interior y amarte siempre, ya que cada instante de tu vida tiene su propia belleza.

Un abrazo

mi-firma