Película “Mujeres de El Cairo”

Ayer vi una película que me impactó: “Mujeres de El Cairo”

Sinopsis:

El lugar: El Cairo, en la actualidad. Hebba y Karim están casados y son periodistas de éxito, jóvenes, ricos y guapos. Hebba es la presentadora de un popular programa de debates políticos en una cadena privada de televisión, pero su tenacidad antigubernamental pone en peligro la promoción que desea su marido de ser director de un periódico propiedad del gobierno, ya que los peces gordos del partido político convencen de que las intromisiones de su mujer en el plano político ponen en peligro su promoción. Él la presiona, y ella acaba prometiéndole que bajará su propio ritmo.

Entonces, decide ocuparse de historias femeninas. El éxito es inmediato. Hebba cautiva a millones de espectadores con hechos reales, llenos de sorpresas, de violencia, de giros inesperados, desde los barrios pobres de El Cairo hasta la alta burguesía, implicando de paso a miembros del Gobierno, en un torbellino sensual y de inventiva novelada.

Pero ¿dónde acaba la política y dónde empieza la cuestión de la condición femenina? Hebba no tarda en descubrir un terreno minado a base de abusos, engaños religiosos, sexuales y… políticos. De entrevistadora, Hebba pasará a ser una de las protagonistas en uno de los programas”.

 

La película denuncia la situación de constante humillación que sufren las mujeres en ese país, y a todos los niveles o estratos sociales. Desde la mujer profesional de estilo occidentalizado hasta las más humildes y dependientes del estilo de vida tradicional.

Lo impactante es que ellas son las que trabajan, las que constituyen el sector productivo del país. Dicho esfuerzo no sólo no les es reconocido, sino que a cambio deben aceptar su sumisión, que no ha cambiado con la entrada en el nuevo milenio.

Hay una poderosa imagen en «Mujeres de El Cairo» que define muy bien la postura “anti-velo”. Tiene lugar en la secuencia en la que la protagonista, una mujer moderna, se encuentra en un vagón de metro rodeada de otras mujeres y todas ellas llevan el velo puesto. Como es la única que no lo lleva, no le queda otro remedio que tragarse su orgullo y ponérselo. Esta escena tan explícita, deja bien claro que no hay libertad para ese tipo de elecciones, por más que los islamistas defensores del velo nos quieran vender que las jóvenes que se cubren la cabeza lo hacen por voluntad propia. Es un tema de imposición cultural que no admite posturas individuales.

Piensas que esas cosas sólo pasan en esos países, en las películas; pero después cuando hablas con mujeres de carne y hueso afrontando verdaderos dramas, te das cuenta de que no es así, incluso en nuestra sociedad occidental, en la puerta de al lado…

He tenido la suerte de participar en un taller voluntario femenino con mujeres con problemas de adicción y trastornos, y allí he podido constatar que cualquier película se puede quedar en nada cuándo escucho historias reales de mujeres reales.

Una de estas mujeres reales es Nawal El-Saadawi, como principal feminista árabe, psiquiatra, escritora y activista egipcia.

Saadawi rompe tabúes y su producción literaria no rehúye temas controvertidos como la ablación del clítoris, la utilización del velo, el aborto, el matrimonio o el empoderamiento de la mujer, al igual que se plantea cuestiones antineocoloniales. Con frecuencia utiliza sus experiencias para narrar historias de ficción. En otras ocasiones escribe directamente memorias autobiográficas.

Os dejo el enlace de una entrevista pasional e inspiradora en El País Semanal:

Nawal el Saadawi: “No se puede ser feminista y aprobar el uso del velo”

 

4 comentarios en “Película “Mujeres de El Cairo”

  1. Vaya artículo. Me ha gustado muchísimo. Ojalá y de una vez por todas las mujeres ocupemos el sitio que nos corresponde y que se acaben por fin las aberraciones que se han llegado a cometer en todos los sentidos. Impresionante. GRACIAS ❤

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    1. ¡Hola Mercedes!
      Gracias!!Es para mi una inspiración poder compartir opiniones en este espacio. 🙂
      Y creo en la dignidad y respeto a todo ser viviente. Tal y como dice el dicho “Grande es aquella persona que para brillar no necesita apagar la luz de los demás”.
      Un fuerte abrazo.🦋🌸💕

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  2. Yo soy feminista hasta la médula…y me duele en carne propia ver a mujeres reprimidas por padres, maridos, jefes…incluso por otras mujeres. Siglo XXI y tantas cosas de siglo XIX…

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    1. ¡Hola Irene!
      Todavía tenemos mucho trabajo por delante; y tomar conciencia de ello es una de las cosas que podemos aplicar en nuestro día a día. Educando, ayudando y poniendo luz para que no se permita como algo “normal” este tipo de represión.
      Gracias por tu aportación. 🙂
      Un fuerte abrazo.🦋🌸💕

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