Hablar con l@s hij@s sobre la muerte…

Hablar sobre la muerte

Hoy es un momento de cambio, realizo esta entrada que no tenía prevista, ya que la madre de mi ex pareja ha fallecido, aunque yo prefiero decir que ha pasado a otra dimensión.

Soy muy espiritual y tal y como he leído en una cita de Elisabeth Kübler-Ross, yo también creo que “hay vida después de la muerte y de que la muerte, nuestra muerte física, es sencillamente la muerte del envoltorio. La conciencia y el alma prosiguen en un plano distinto”.

Estuvimos hablando de esto la semana pasada ya que ha estado ingresada dos meses y ha pasado por varias fases. A cada una peor que la anterior.

Cada familiar ha vivido de forma diferente estos procesos, a unos les afecta más que a otros, eso es normal.

Lo que me llama la atención y me hace reflexionar es el concepto en sí mismo de muerte.

Considero que no estamos preparados para hablar de ello de forma natural, y fíjate que es una paradoja ya que es lo único certero que sabemos que va a ocurrir desde el momento en el que nacemos, y aún así esquivamos el tema como si de un mal augurio se tratase.

He comentado con mi hija de 10 años, para saber que piensa ella de este tema. Dice que no le gusta hablar de cosas tan serias, y que no sabe como dar nombre a lo que siente, porque según yo le explico entiende que su abuela se reunirá con sus perritos fallecidos hace 2 años y que entonces en ese nuevo “lugar” va a ser feliz. Pero que a pesar de eso quiere que yo tarde mucho tiempo en visitarlos… 😉

¡¡Qué diferencia a como viví yo la muerte de mi abuela cuando era pequeña!! En mi casa no se hablaba de ello, como de otros tantos “temas de mayores”, y claro para mí fue un misterio siempre, era algo oscuro, un suceso que no se nombraba.

He tardado muchos años, muchos libros y horas de terapia, para romper esa tradición de ocultar las cosas que suceden en la vida diaria, cosas familiares que nos afectan a todos, y para mí es mejor comentarlas y poder hablar de ello, llorar juntas si es necesario.

Tuve la suerte de poder ir a despedirme el viernes pasado y se me concedió un momento precioso y valioso en el cual pude observarla. Al estar tan sedada, su expresión era como si durmiese, tranquila y serena. Una vez leí que mirar a una persona mientras duerme es verla en su estado más íntimo, más vulnerable. Y eso es lo que me pareció y le agradecí.

También le he comentado esto a mi hija, de forma suave para que entienda poco a poco, que esto sucede, que forma parte del ciclo natural de la vida.

mar

Creo que venimos a esta tierra a aprender y a enseñar, …somos maestras y aprendices.

¿Y tu…como lo sientes?

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