En la relación de pareja : ¿amas o complaces?

¿Amar a cualquier precio?

Este mensaje de una amiga a otra que leí en un libro me hizo reflexionar mucho:

“Mi querida Ana, eres tan dotada, tan brillante e ingeniosa, que casi me causa un shock cuando a veces te escapas de tu yo verdadero y te vuelves la niña buena que tiene que tener a todos los hombres. ¿Por qué tratas de complacer a esos hombres pulcros y mediocres que no se merecen ni un toque del polvo que usas para la nariz y nunca son los que te hacen sentirte cómoda?”

He observado que en demasiadas ocasiones, muchas de nosotras buscamos ofrecer la imagen que creemos que “ese hombre” quiere para tener una oportunidad de tener pareja.
Pareja a cualquier precio…

El patriarcado más radical, identifica a las mujeres como seres complacientes, que buscan ser aprobadas, cuidan las emociones, evitan el conflicto y toleran el maltrato.

Así todavía en nuestra sociedad hay mujeres que toleran el maltrato por complacer.

No hace falta que sea maltrato físico…cualquier tipo de comentario despectivo, humillación o palabras que hieren.

En el libro de Florence Falk cuenta el testimonio de Annette, una talentosa ceramista ahora con sesenta años, que creció incapaz de escapar a la depresión de su madre, la cual parecía llenar todos los rincones de la casa. Permanecía durante horas al lado de ella, le peinaba el pelo, miraban revistas de moda, hablaban, mientras la vigilaba y trataba de levantarle el ánimo. Finalmente su madre murió cuando Annette era adolescente, ahora como mujer adulta tiende a tener relaciones dependientes con hombres con los cuales asume el papel de cuidadora, y complace a los hombres, recreando su experiencia pasada.

Clarissa Pinkola rescata el cuento Barba Azul, válido para todas las mujeres, tanto las jóvenes que comienzan a descubrir estas falsedades, como aquellas que llevan décadas sufriendo de su acoso y persecución.

Los cuentos didácticos son muy alimenticios, porque proporcionan mapas de iniciación para desarrollar la perspicacia, reconocer las trampas y no idealizar la idea del amor.

La necesidad de querer y ser querida. Las expectativas sobre el amor.

¿Qué hay debajo de esa capacidad de autoengaño?

La pregunta podría ser : ¿Qué pasaría si no tuvieses pareja?

Probablemente el autoengaño es la respuesta al miedo a estar sola.

Esta trampa es muy difícil de reconocer en las relaciones.

En mi caso, ahora entiendo que la soledad en ciertos momentos de la vida, puede ser un regalo. Te fuerza a conocerte y reconocerte. Volver al “yo verdadero”.

En vez de huir de ella, mejor aceptarla, porque para librarse de los miedos, primero hay que entender de dónde proceden.

Cada relación es una enseñanza, una forma de aprender qué queremos y qué necesitamos y lo que estamos dispuest@s a ofrecer para obtenerlo.

Con el tiempo te das cuenta que ya no es necesario estar siempre con las mariposas en el estómago, que ya no es tan importante que te seduzcan con bombones o flores.

La buena compañía en una cena, una charla. Un abrazo. Un ¿cómo estás? A diario. Besos a todas horas, porque sí.

Sin la sensación de tener que complacer para obtener amor.

Un “te quiero o te amo” bien usado.

La seguridad y confianza de aprender, de lograr, de compartir y de crecer a la par, de acompañarse en cada decisión.

 

¿Te conformas por complacer?

¿Lo has vivido?

¿Lo tienes?

 

Un abrazo,

8 comentarios en “En la relación de pareja : ¿amas o complaces?

  1. Alguna vez he caído en la trampa de por querer satisfacer a otra persona, te creas un personaje que se separa de tu yo más sabio.
    Pero con los años, lo que principalmente quieres es agradarte a tí misma, y sin querer también agradas a tu alrededor.
    Lo que tú eres es lo que se percibe.
    Gracias por compartir!!!

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    1. ¡Hola Montse!
      Comparto contigo la trampa de crearte el personaje que agrada a otra persona. Funciona sólo durante un tiempo, porque como muy bien dices te separa de tu SER verdadero.
      Gracias por tu comentario, una valiosa aportación! 🙂
      Un abrazo ?

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  2. Hola Ángeles
    como siempre tú reflexión muy acertada.
    Yo te puedo contar mi experiencia desde jovencita creía que el amor era lo mismo para el hombre y la mujer, pero con el tiempo té das cuenta que no es así siempre. Ahí uno que da más que él otro. En mi caso tanto como en mi matrimonio con el padre de mis hijos, siempre fui yo la que lo di todo; y al principio eso es estupendo todo funciona de maravilla hasta que tienes hijos, y como no podía estar con la entrega de antes, te das cuenta que nunca te quiso con el alma. Porque de ser así cuando nacieron los hijos se tenía que haber implicado en todo, no hacer su vida como antes sin pensar en ti y como te sentirás. Por eso aquello terminó.
    Y pasa el tiempo y conoces a otra persona y este es el gran amor de mi vida, pero más de lo mismo. Entonces piensas “por qué tengo que dar tanto y recibir un poco? … pues no”. Así que terminé con aquella relación. Y ahora me encuentro muy bien, porque aprendí a quererme a mi la primera.
    Y sí alguna vez tengo otro amor será porque los dos demos lo mismo y seamos libres para amar sin servir a nadie.
    Besos

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    1. ¡Querida Puri!
      Gracias por compartir tus historias.
      La sinceridad con la que hablas de lo duro que ha sido para ti, y la decisión de dejar atrás esas relaciones, denota que ahora sabes lo que quieres.
      Me encanta con la parte positiva con la que te quedas. 🙂

      Un superabrazo ?

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  3. Cierto lo que comentas, en mi caso también hubo un tiempo donde yo pensaba ” no pasa nada yo tengo amor suficiente para él y para mi ” y lo daba todo, hasta que eres consciente que no es así, también necesitamos recibir no sólo dar, en mi caso lo hable con mi pareja y lo hemos mejorado mucho, empezando por mi misma , las relaciones de pareja son complejas, el hombre por naturaleza cree que todo hay dárselo y hacérselo, depende de nosotras hasta que punto lo dejamos así, el amor es compartir, dar y recibir , y los hijos son parte de ello . Gracias Angeles .

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    1. ¡Hola Geraldine!
      Muchas gracias por compartir tus vivencias!
      Es cierto, todas las relaciones son complejas, necesitan mucha dedicación y la de pareja especialmente pues a medida que el tiempo pasa, la relación pasa por diferentes fases y hay que hablarlas, negociarlas y modificar lo necesario para seguir creciendo juntos.
      Por supuesto los hijos marcan un “antes y un después” en las relaciones de pareja…son una prueba de fuego!! jaja.
      Un abrazo 🙂

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