Diseñar las emociones

Conocer tus emociones

Soy curiosa, apasionada de la inteligencia emocional, en constante aprendizaje.

Leí esta frase que me inspiró de Elsa Punset: “Si aprendemos a ser dueños, y no esclavos, de nuestras emociones podremos compartir, convivir y colaborar en paz”.

Y lo creo firmemente, ya que mis experiencias más profundas se han transformado a raíz de esta experiencia.

Se puede ayudar a las personas a poner un nombre a cada emoción, a reconocer su grado y su impacto, a saber como gestionarlas para amortiguar sus efectos cuando son nocivos o exagerados.

¿Nunca te has preguntado porque nos cuesta tanto cambiar?

El Dr. Joe Dispenza lo comenta en su libro “Deja de ser tu”:

“Los seres humanos somos capaces de revivir un episodio del pasado una y otra vez, tal vez millares de veces en la vida. Esta repetición inconsciente es la que habitúa al cuerpo a recordar ese estado emocional igual o mejor de lo que lo recuerda la mente consciente. Cuando el cuerpo lo recuerda mejor que la mente consciente, es decir, cuando el cuerpo ES la mente, se le llama hábito.”

Cuando leí esto pensé: “Genial, resulta que mi mente y mi cuerpo tienen el hábito de quejarse, o de ejercer la misma profesión, o de culpar a mis padres por mis sueños frustrados,…y ¿ahora que hago?

Pues el mismo Joe Dispenza me contesta:

“Hay que meterse en el sistema operativo y cambiar la configuración del equipo. Entrar en el subconsciente y reprogramarlo con una nueva serie de estrategias. Debes desaprender tus viejas pautas mentales y emocionales, o deshacer los circuitos de tu cerebro, y reaprender otras nuevas o renovarlos, basándote en quien quieres ser, en lugar de seguir siendo la misma persona de siempre.”

¡Ah! Está claro… 🙂

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Se parece a cualquier hábito que hayamos intentado abandonar: tabaco, alcohol, chocolate, las compras. En cuanto intentamos cambiar, aparece un desorden entre el cuerpo y la mente, porque nuestros pensamientos se identifican con el placer que nos produce el hábito.

Entiendo que tras tantos años de pasear por la misma ciudad de nuestras emociones, lo que nos resulta extraño y aterrador es adentrarnos en una nueva y desconocida. De ahí la tendencia a volver a nuestra zona de confort, a lo conocido, a lo que podemos controlar.

Ya no basta sólo con pensar “quiero ser feliz”, porque si el cuerpo lleva 20 años o más programado para lo contrario, hay un enfrentamiento directo entre mente y cuerpo.

Lo que para mi es una buena noticia, es que la ciencia junto con la psicología estudia esta forma de actuar para poder encontrar solución a las frustraciones, decepciones, depresiones que encierra este malestar interno, y que generalmente se traducen en enfermedad.

En un estado de enfermedad, con su declive, el cuerpo nos da la oportunidad de mirar a nuestro alrededor y analizar las heridas que son realmente importantes y que hemos de reparar: las relaciones en crisis, las brechas abiertas de nuestro sistema de valores, los tumores amurallados del miedo, la fe erosionada, las emociones insensibilizadas que impiden el perdón, y tantas otras cosas.

Por eso, considero que es tan importante trabajar con las imágenes y nuevas pautas mentales para tratar las enfermedades. Implantarlas en el subconsciente y crear emociones positivas que sustituyan a las negativas.

Afortunadamente, hoy podemos elegir entre varias técnicas para ayudarnos en este campo, desde las terapias holísticas, pasando por la psicología, o con técnicas de meditación.

Escoge, prueba, cambia… ¡comienza a diseñar tu propio cuadro de emociones positivas! 🙂

2 comentarios en “Diseñar las emociones

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