En estos momentos de incertidumbre, me siento identificada con estos textos que he recopilado en alguna ocasión…

“No hay moral en la guerra- comentaba la tribu-. En vuestras guerras se matan miles de personas en unos minutos. Tal vez sería bueno sugerir a vuestros líderes que ambos bandos de vuestras guerras acordaran sólo cinco minutos de combate. Luego deberían permitir a los padres acudir al campo de batalla para recoger los cuerpos y miembros de sus hijos, llevárselos a casa, llorarlos y enterrarlos. Después de eso, podrían acordarse otros cinco minutos de batalla, o quizá no. Es difícil hallar sentido a lo absurdo.” – Marlo Morgan “Las Voces del Desierto”-

“Si los humanos quieren ir a la guerra, encontraran una razón. Si hay personas que quieren sentirse “superiores” a otras y pensar que defienden el único camino, encontrarán un paradigma que les otorgue esa identidad”.

“Cuando ‘sientes’ que tienes un enemigo, necesitas establecer un sistema de defensa, y esto es lo que caracteriza esa relación. La necesidad de llevar la contra y absorber pone en movimiento las condiciones de la guerra. La guerra siempre es cara”.

No nos libraremos de las guerras librándonos de las iglesias o de los gobiernos, sino evolucionando y dejando atrás las dependencias que nos llevan a hacer lo que hacemos.

“En muchas ocasiones no entendemos que no somos más que una pieza en un complicado tablero de ajedrez, en el que unas manos invisibles manipulan nuestro ideal, y todo aquello que creemos estar haciendo por la humanidad tiene segundas intenciones.

Como por ejemplo, al enviar médic@s en misión humanitaria a países en guerra, los gobiernos sobretodo, quieren noticias en el periódico para mostrar a los partidos políticos y sus electores, su “bienintencionada” ayuda. Así que estas personas han de hacer un gran esfuerzo, dejar de perder el tiempo echando pestes contra su gobierno y las manipulaciones políticas, y hacer lo que realmente quieren hacer: curar a la gente”.

Hay una gran diferencia entre un ser humano y ser un humano. Poc@s la entienden.

Un abrazo.

 

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