Archivos de la categoría Salud

La salud, bienestar y equilibrio tanto físico como emocional.

¿Ayudar a la enfermedad?

Enfermedad y un enfoque diferente

Considero que nuestro cuerpo es terriblemente honesto con nosotr@s, y no se escabulle de ningún problema importante que le afecte ya sea emocional, físico o de relación, y lo transforma en enfermedad.

Con describir lo que nos pasa no es suficiente, debemos conocer los motivos por los que nos ocurren las cosas y, sobre todo, crear las hojas de ruta adecuadas para resolver el problema. En caso contrario, podemos hablar mucho, pero no decir nada…

Lo que creemos puede ayudarnos a curarnos o enfermarnos.

Así yo me pregunto…Si nuestros pensamientos nos hacen enfermar, ¿pueden también curarnos?

El Dr. Joe Dispenza nos habla de ello en su libro “Deja de ser tu”

“Pongamos que una persona está resentida por algunas experiencias vividas en un corto espacio de tiempo. Sus reacciones inconscientes a estas vivencias hacen que se aferre a su amargura. Y las sustancias químicas correspondientes a esta emoción inundan entonces las células de su cuerpo.

En realidad, esta persona ha memorizado la emoción tan bien que ahora el cuerpo conoce el resentimiento mejor que la mente consciente, porque el ciclo de pensar y sentir, y sentir y pensar, se ha estado dando durante años.

Pongamos que empieza a pensar y sentir de una nueva forma, hasta tal punto que se inventa un nuevo ideal de sí mismo relacionado con una nueva personalidad. A medida que vive en un nuevo estado del ser, ¿es posible que lo que les indique a los genes sea beneficioso y prepare el cuerpo para sentir un estado emocional elevado, antes de alcanzar la buena salud que desea?. ¿Podría hacerlo hasta el punto de que el cuerpo empiece a cambiar simplemente con los pensamientos?.

Si, es posible.”

Lo que creemos puede ayudarnos a curarnos o enfermarnos.

He conocido a personas que tras una enfermedad o un desafío vital han despertado a sus capacidades más profundas.

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Adicciones a la carta

¿Qué adicciones vives en el día a día?

Tod@s hemos escuchado hablar de las adicciones, ¿pero adict@s a qué?
Casi siempre pensamos que nos referimos a las drogas, al tabaco o al alcohol; pero hay más tipos de “enganches” de los que imaginamos.

Según Elsa Punset, hay investigaciones que aseguran que “revisar los mensajes de Twitter o de Facebook y responder a un email podría causar más adicción que el alcohol o el tabaco. La tentación de saber qué pasa a nuestro alrededor es otra necesidad atávica muy difícil de resistir”.

El Dr. Joe Dispenza en su libro “Deja de ser tu” nos habla de la adicción a “ser alguien

“Nos encanta sentir el torrente de energía generado por nuestros problemas. La mayoría nos hemos vuelto adictos a los problemas y las condiciones de nuestra vida que nos producen estrés. Tanto si es por un trabajo mal remunerado o una relación sentimental insatisfactoria, no queremos resolver nuestros problemas porque reafirman nuestra imagen de ser alguien, alimenta nuestra adicción a las emociones de baja frecuencia.

El bombardeo continuo de la publicidad nos empuja a buscar la satisfacción en cosas externas, coches, dinero, fama…pero la realidad es que sólo podremos encontrar el verdadero bienestar en nuestro interior.

Y cuando la novedad de acumular cosas nuevas pierde su encanto y ya no funciona, ¿que es lo que solemos hacer?. Buscar cosas de mayor importancia, pasar al siguiente nivel y las estrategias de evasión se convierten en adicciones.

“Si me drogo o bebo lo suficiente, esta sensación desaparecerá. Me divertiré con vídeo juegos. Comeré hasta no poder más. Me compraré un montón de cosas, porque cuando lo hago (aunque no tenga demasiado dinero) me olvido de lo vací@ que me siento”.

Sea cual sea la adicción , seguimos creyendo que algo exterior eliminará ese molesto sentimiento de vacío interior. Y como nos hace sentir bien, nos gusta. Por eso rechazamos lo que es desagradable o doloroso y buscamos lo que nos resulta agradable, cómodo o placentero.

A medida que la excitación de las drogas estimula el centro del placer del cerebro, el cuerpo se inunda de sustancias químicas como resultado de la experiencia estimulante. El problema está en que cada vez necesita una dosis mayor que la anterior.

¿Te suena alguna de estas situaciones?

  • Estados emocionales destructivos
  • Las mismas situaciones una y otra vez
  • Incapacidad para cambiar
  • Sentirse impotente para crear algo nuevo
  • Ansia profunda de ciertas respuestas emocionales
  • Voces en la cabeza que dicen: “Quiero. Dame, dame”
  • Decir que nunca harás algo otra vez y hacerlo luego, tres horas después

Los científicos han descubierto que, con el uso repetido de la misma emoción ocurre lo mismo que con el uso repetido de la heroína: los receptores opiáceos del cuerpo empiezan a esperar, e incluso anhelar, ese ‘péptido’ en particular y el cuerpo se hace adicto a esa emoción.

La cuestión es que la verdadera felicidad no tiene nada que ver con el placer porque depender de cosas tan estimulantes para sentirnos bien sólo nos aleja de la auténtica dicha.

 

Todo el mundo es adicto a algo, y todo el mundo, tiene capacidad para cambiar adicciones.

Cuanto mejor nos conozcamos y más conscientes seamos de nuestro estado de ánimo y de los efectos de nuestras conductas automáticas, más fácil nos resultará valorar la situación en la que nos encontramos, y con ello armonizar nuestras emociones, analizar de manera realista nuestras opciones y tendremos mejor criterio a la hora de elegir el camino a seguir para alcanzar la meta que nos proponemos.

Dejarnos ayudar por un grupo, o una persona que nos acompañe en el proceso, es saludable y muy positivo. Compartir experiencias, y saber que no “soy la única persona que sufre esto…”.

 

¿Conoces tus adicciones?

La Luna, sus fases, nuestros ciclos

La influencia de la Luna en nuestros ciclos

 

Es significativo reconocer en la Luna una compañera en nuestro viaje femenino a través de los ciclos de nuestro cuerpo y mente. Siempre la misma luna, siempre la misma mujer, diferentes facetas, diferentes estados emocionales para acompañar un proceso mágico.

En Reiki hay un símbolo que representa la Luna y trabaja con la conciencia energética de la misma para ayudar a recuperar el equilibrio de las energías psíquicas y emocionales.

Por influencia de la gravedad de la Luna, la marea sube y baja y no sólo afecta al mar, su influencia se extiende a toda la Tierra y a sus seres. El cuerpo humano recibe grandes influencias de ella ya que aproximadamente un 70% de nuestro cuerpo está compuesto por agua, líquido corporal que contiene los mismos constituyentes que el agua del mar.

Por esta razón, el líquido corporal también recibe las influencias de la Luna y, debido esto, sufrimos altibajos en las emociones.

La menstruación también se ve afectada por estos ciclos. Todos estos fenómenos son repetidos rítmicamente según las reglas de la naturaleza, creando un mundo armónico y manteniendo su equilibrio.

El sintonizar e ir a favor del ritmo y el flujo de la Luna, nos favorece, nos ayuda a librarnos del estrés y liberarnos de emociones bloqueadas.

La Luna

Asociada a la energía femenina, referencia a las cualidades de pasividad, receptividad, sensibilidad; es mensajera y generadora de vida por su vínculo con las aguas primordiales, las lluvias, la fertilidad y la fecundidad; transmite idea de orden, crecimiento y renovación.


Como evocación de la belleza y la luz que aparece en la oscuridad nocturna alude al conocimiento, al pensamiento que esclarece, por reflejo; es también imagen de lo inconsciente, lo instintivo, lo oculto, los sueños y el más allá.

Por su continuo aparecer y desaparecer, y sus cambios de fases es un profundo símbolo de muerte, renacimiento y transformación, así como también del tiempo que pasa, reflejado en su movimiento cíclico y constante.

 

Poema de Gioconda Belli

Si.

Es verdad que a ratos estoy triste

y salgo a los caminos,

suelta como mi pelo,

y lloro por las cosas más dulces y más tiernas

y atesoro recuerdos

brotando entre mis huesos

y soy una infinita espiral que se retuerce

entre lunas y soles,

avanzando en los días,

desenrollando el tiempo

con miedo o desparpajo,

desenvainando estrellas

para subir más alto, más arriba,

dándole caza al aire,

gozándome en el ser que me sustenta,        

en la eterna marea de flujos y reflujos

que mueve el universo

y que impulsa los giros redondos de la tierra.

 

Y tu…¿hasta que punto sientes esa conexión? 🙂

Un abrazo

¿Hay medicina para el estrés?

¿Has revisado tu nivel de estrés?

Vivimos en una sociedad estresada. No hay un solo momento del día en que la palabra estrés no aparezca en alguna conversación, artículo del periódico, noticias, o medicamento que dice controlarlo.

¿Pero realmente que es el estrés?

El Dr Joe Dispenza habla de ello en su libro “Deja de ser tú”

“Cada vez que alteramos el equilibrio químico del cuerpo, se produce lo que llamamos “estrés”. La respuesta de estrés es la manera innata del cuerpo de responder a lo que le hace perder el equilibrio y a lo que hace para recuperarlo.

Los seres humanos, a diferencia de los animales, activamos la respuesta de lucha o huida con un simple pensamiento. Podemos activarlo sólo anticipando alguna situación y lo peor es que podemos también activarlo al recordar un episodio infeliz de nuestro pasado.

Ningún ser puede evitar las consecuencias de vivir una situación de emergencia prolongada. Cuando activamos la respuesta de estrés y no podemos desactivarla, el cuerpo acaba fallando”.

Si gastamos toda nuestra energía en los problemas del día a día, y nos olvidamos de mantener la suficiente para nuestro interior, el sistema inmunológico no tiene capacidad para crecer y regenerarse. Y así acabamos enfermando.

Generalmente donde más se viven situaciones de estrés suele ser en el puesto de trabajo. Y en la mayoría de las ocasiones es cuando pensamos que no podemos cumplir con las expectativas de nuestros superiores.

Lo que sientes está en función de cómo piensas, lo que contemplas y cómo se formula tu discurso interior.

Piensa en esto: Que alguien lleve los atributos del poder no significa que posea autoridad, aunque inspire temor a los demás; tu superior sólo controla el trabajo que estás haciendo, no te controla a ti.

En ocasiones he escuchado que descargar la rabia libera el estrés, pero opino al igual que Elsa Punset (Una mochila para el Universo) :

“No podemos librarnos del estrés maltratando cojines o chillando. Cuando haces esto se llama catarsis, intentas soltar toda la frustración que encierras dentro como si fueses un volcán. De entrada te sentirás mejor, pero también estarás consolidando en cuerpo y mente los sentimientos negativos, con su carga química que te estresaron al principio.

La catarsis por sí sola no te ayudará a salir del bucle de las emociones negativas porque éstas se retroalimentan a sí mismas”.

Si no sabes gestionar el estrés, lo padecerás cuando no te hace falta.

Te voy a dar unas sugerencias para ocasiones en las que te parezca que pierdes el control:

Libera estrés con humor.

Cuando dudes, en vez de intentar demostrar que eres mejor de lo que crees, simplemente ríete; de tus preocupaciones; de tus inseguridades. Tómate con humor tu angustia. Al principio es difícil, pero poco a poco te acostumbrarás. Tienes que creer.

Concéntrate.

Si no encuentras nada en que centrar tu interés, concéntrate en la respiración. Escucha los latidos de tu corazón, sigue los pensamientos que no eres capaz de controlar, resiste las ganas de levantarte inmediatamente y hacer algo “útil”. Quédate sentad@ algunos minutos todos los días sin hacer nada, aprovecha lo máximo que puedas.

En mi caso la meditación, practicar yoga, sesiones de Reiki, salir a pasear. Técnicas que me ayudan a apaciguar mi mente y con ello estar preparada para manejar situaciones que a veces me sobrepasan.

 

Y a ti, ¿qué te funciona para liberarte del estrés?

Un abrazo

El peso ideal: ¿Talla Cero?

El ‘peso’ de la industria sobre nuestro cuerpo

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Estoy orgullosa de mi cuerpo. Mi peso es algo con lo que tengo que reñir el resto de mi vida, pero por fin he aprendido a quererme tal y como soy, no como los patrones de la moda.

Mi propósito es envejecer fuerte y en forma, no delgada y desnutrida a base de complementos y vitaminas para poder aguantar todo el día…Hemos sobrevivido y luchado muchos años por no pasar hambre.

¿Qué nos hace intentar mantener, a los cuarenta años, el mismo cuerpo que cuando éramos jóvenes? ¿Es posible parar esta dimensión del tiempo? Claro que no. ¿Por qué tenemos que estar delgad@s?

En vez de pensar cómo vivir mejor, nos ofuscamos con nuestro peso.

Comer con moderación, pero con placer. En vez de quemar artificialmente las calorías, procurar transformarlas en la energía necesaria para la lucha por nuestros sueños.

Una de las cosas que veo constantemente en la tv es el lavado de cerebro para que “necesitemos” ser sexys, deseables y perfect@s…mi pregunta es ¿para quién?

Opino que nada gana una persona que se hace aplicaciones de Botox en la cara y liposucción, cuando no cuida lo que come y bebe, no hace ejercicio, no cuida el tiempo que duerme y por supuesto no dedica tiempo a su familia y a sí mism@. Así podría ser eternamente esclava de los quirófanos y los centros de belleza y jamás tendrá una salud física adecuada.

“No deberías sentirte presionada intentando estar delgada porque así lo quiere la industria de la moda, porque ellos solo quieren modelos que parezcan maniquíes. Tienes que darte cuenta de que es imposible que una mujer se vea así todos los días. Tener una “talla cero” es como un trabajo, así que no debemos intentar parecernos a ellas. No es realista ni sano.” –Rihanna-

“Las modelos, incluidos los hombres modelo, ¡están demasiado delgados!. Sí, la ropa les sienta muy bien, pero NO es lo que quieres en la vida real. ¿Por qué tenemos que estar mirándonos todo el rato al detalle? Es agotador.” – Demi Moore-

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Hablar de las dietas es de interés mundial. No todo el mundo cree en Dios, pero todo el mundo quiere adelgazar.

Jean Kilbourne comenzó en los años sesenta a investigar la conexión entre la publicidad y algunos problemas de salud, el resultado lo plasmó en un documental llamado “Killing us softly” que se puede traducir como “matándonos lentamente”. Con el trailer una ya tiene para reflexionar durante un rato:

Tú no eres tu imagen, tu imagen es una parte de ti, eso es todo. Así que te invito a cultivar tu interior y amarte siempre, ya que cada instante de tu vida tiene su propia belleza.

Un abrazo

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Diseñar las emociones

Conocer tus emociones

Soy curiosa, apasionada de la inteligencia emocional, en constante aprendizaje.

Leí esta frase que me inspiró de Elsa Punset: “Si aprendemos a ser dueños, y no esclavos, de nuestras emociones podremos compartir, convivir y colaborar en paz”.

Y lo creo firmemente, ya que mis experiencias más profundas se han transformado a raíz de esta experiencia.

Se puede ayudar a las personas a poner un nombre a cada emoción, a reconocer su grado y su impacto, a saber como gestionarlas para amortiguar sus efectos cuando son nocivos o exagerados.

¿Nunca te has preguntado porque nos cuesta tanto cambiar?

El Dr. Joe Dispenza lo comenta en su libro “Deja de ser tu”:

“Los seres humanos somos capaces de revivir un episodio del pasado una y otra vez, tal vez millares de veces en la vida. Esta repetición inconsciente es la que habitúa al cuerpo a recordar ese estado emocional igual o mejor de lo que lo recuerda la mente consciente. Cuando el cuerpo lo recuerda mejor que la mente consciente, es decir, cuando el cuerpo ES la mente, se le llama hábito.”

Cuando leí esto pensé: “Genial, resulta que mi mente y mi cuerpo tienen el hábito de quejarse, o de ejercer la misma profesión, o de culpar a mis padres por mis sueños frustrados,…y ¿ahora que hago?

Pues el mismo Joe Dispenza me contesta:

“Hay que meterse en el sistema operativo y cambiar la configuración del equipo. Entrar en el subconsciente y reprogramarlo con una nueva serie de estrategias. Debes desaprender tus viejas pautas mentales y emocionales, o deshacer los circuitos de tu cerebro, y reaprender otras nuevas o renovarlos, basándote en quien quieres ser, en lugar de seguir siendo la misma persona de siempre.”

¡Ah! Está claro… 🙂

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Autoestima que sana

La sana autoestima

Autoestima, a mi entender consiste en sentir tu propia valía y ser capaz de afrontar los desafíos de la vida.

Personalmente siempre ha sido un tema recurrente, tal y como dice Chérie Carter-Scott en su libro: “La autoestima es perecedera. La tendrás, la perderás, la cultivarás, la alimentarás y te verás forzada a reconstruirla una y otra vez. No es algo que se consiga y se guarde, sino un proceso vital que ha de ser explorado y cultivado.”

Pretender modelarte según la opinión o gusto de otra persona es un error. Invierte y dedica tiempo a buscar en tu interior, quien quieres ser en realidad, porque cuando puedes ser tu mism@, todo el estrés y  la tensión desaparecen. De hecho, ya, ni buscas nada; sencillamente ERES TU.

Tu paz interior, se refleja en tu exterior.

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Mi visión del Reiki

¿Qué es Reiki?

El Reiki es una técnica de transferencia de energía curativa, restablece la libre circulación de energía en el conjunto del organismo, y deshace los ‘nudos’ que impiden la propagación de esta fuerza vital a todos los órganos vitales. Es una energía que le devuelve al paciente la salud física, mental y emocional.

La palabra Rei (universal, sin límites); Ki (energía vital), es japonesa, así como esta técnica. Pero la práctica de transferencia de energía para la sanación viene de tiempos muy remotos.

Con las iniciaciones de Reiki, al estudiante se le capacita para canalizar la energía Universal, abriendo los canales y centros energéticos, llamados chakras.

Mis experiencias personales con la medicina tradicional, me llevaron a indagar sobre otras formas alternativas de enfocar las enfermedades.

La enfermedad es un síntoma, una onda de choque, un aviso que nos permite tomar conciencia de que es urgente intervenir y cambiar algo en nuestra vida.

En sintonía con la idea que tiene Marlo Morgan en su libro “Las Voces del Desierto”:

“Nunca me había gustado la idea de que la curación de un enfermo dependa de los médicos o de sus trucos. Había aprendido que la curación tiene una única fuente. Los médicos ayudan al cuerpo eliminando partículas extrañas, inyectando sustancias químicas o devolviendo huesos a su sitio, pero eso NO significa que el cuerpo vaya a curarse. De hecho, estoy convencida de que jamás ningún médico en ningún lugar y en ninguna época de la historia ha curado a nadie. Cada persona lleva la curación en su interior. Los médicos son como mucho unas personas que han reconocido en sí mismas un talento individual, lo han desarrollado y tienen el privilegio de servir a la comunidad haciendo lo que mejor se les da y más les gusta.”

Me gustan los mundos sutiles y descubrí el Reiki. Lo que me llevó a decidirme a formarme en este tipo de terapia es:

– Permite equilibrar la desarmonía existente entre el cuerpo y la mente a la vez que desarrolla el crecimiento espiritual. La práctica más conocida de Reiki es la imposición de manos.

– Es independiente de la evolución espiritual de la persona que lo recibe y debido a que es siempre positivo y no puede usarse de forma inadecuada, es una de las mejores formas para ayudar al ser humano.

– Aunque tenga una naturaleza espiritual, no es una religión porque no transmite ningún dogma ni principio religioso, y nadie tiene la necesidad de creer para beneficiarse inmediatamente de su eficacia.

-La transmisión del Reiki no tiene efectos secundarios, porque sólo difunde lo que al paciente le falta, y, tanto el paciente como el practicante salen enriquecidos después de una sesión de tratamiento.

-Es un complemento ideal para todo tipo de terapias. Enriquece y refuerza los principios activos de la terapia aplicada, limitando mucho los efectos secundarios.

-Además de tratar los síntomas de un cuerpo enfermo, se remonta a los orígenes, las causas probables que provocaron la enfermedad, el desequilibrio en el cuerpo.

Todos tenemos la energía Reiki, por lo que tod@s la podemos utilizar para ayudarnos a nosotr@s mism@s y a l@s demás.

“Cuando un@ recibe ayuda, la reciben tod@s”

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