El cambio interior, provoca cambio exterior.

¿Por qué cambiar?

Cambio para mejorar, para encontrarme en lo desconocido. Cada vez que me he sentido “atascada”, y he sentido que mi vida parecía seguir un guión, he provocado algún cambio en mi vida diaria.

Nuestro cerebro es esclavo de nuestros hábitos. Se suele decir que nuestros hábitos no se dejan matar, y con ello, que es casi imposible cambiar los patrones de pensamiento establecidos hace mucho tiempo. Este texto de Thoreau lo describe de una forma sencilla:

“Así como un solo paso no crea un sendero en la tierra, tampoco un solo pensamiento creará un camino en la mente. Para hacer un sendero físico marcado, andamos por él una y otra vez. Para hacer un sendero mental profundo, debemos tener una y otra vez, el tipo de pensamientos que queremos que domine nuestra vida.”

Según Wayne Dyer, “El método más efectivo para eliminar pensamientos habituales, consiste en trabajar con el sistema mismo que creó y sigue manteniendo esos hábitos de pensamiento. Este sistema, está formado por una larga lista de explicaciones y defensas, que se puede resumir en una sola palabra: excusas.

Cuando eras joven, tal vez te inundaron con todo un aluvión de mensajes del tipo: “No, no puedes”. Tú los asimilaste como mensaje NO PUEDO, que se reforzaron con excusas bien intencionadas. Mensajes tal vez como: “Nunca llegarás a nada”, “No eres lo bastante list@”, “El dinero no llega con facilidad”, “Probablemente enfermarás como …porque lo llevas en los genes”.

Sientes que las excusas te protegen de estos horribles sentimientos, y de tu actual decepción ante tu vida. Así pues te agarras a creencias que te sabotean como: “Va a ser muy difícil”, “No tengo dinero”, “Soy demasiado mayor o demasiado joven.”

Recuerdo una frase de estas que se repetía muy a menudo a mi alrededor en mi infancia, y era la de: “Hay que trabajar duro, porque el dinero no crece en los árboles”.

Afortunadamente, podemos cambiar. Aunque tememos que es difícil, nuestro cerebro está preparado para ello. El neurólogo Norman Dodge, ha denominado a la característica del cerebro de ser cambiable y adaptable, como “plasticidad cerebral”. Asegura que nuestros cerebros, están preparados para adoptar comportamientos rígidos o flexibles, según cómo entrenemos el cerebro.

Según el doctor Joe Dispensa: “Si queremos cambiar algún aspecto de nuestra realidad, tenemos que pensar, sentir y actuar de nuevas formas, tenemos que “ser” distint@s, “convertirnos” en otra persona, y crear el nuevo estado mental necesario para observar un nuevo resultado con esta nueva mente. Cuando tus pensamientos, claros y centrados en tu objetivo van acompañados de una apasionada implicación emocional, transmites una señal electromagnética más potente, que te atrae hacia una posible realidad que coincide con la que tú deseas”.

En resumen, nos quieren decir que a lo mejor quieres ser rica, y tienes pensamientos “de ser rica”, pero si te sientes pobre, no vas a traer la abundancia en tu vida. ¿Por qué no?. Porque los pensamientos son el  lenguaje del cerebro, y los sentimientos el lenguaje del cuerpo. Estás pensando una cosa y sintiendo otra totalmente distinta.

Elsa Punset, también comenta este tema: “A fuerza de repetir las cosas más o menos igual, las haces de forma automática. Ésto te puede llevar a adoptar hábitos buenos y hábitos malos. Esta característica del cerebro, para cambiar físicamente y para renovarse (plasticidad), tiene un lado bueno y otro menos bueno…es que, nos cuesta desaprender los comportamientos una vez ya los hemos consolidado. El bueno es que podemos cambiar, si aprendemos a deshacer caminos”.

cerebro

La vida es movimiento, es cambio, es  crecimiento. La  naturaleza no puede permanecer estática;  siempre está cambiando y creciendo de un estadio al siguiente. Siempre se  están produciendo cambios.

“La primera clave del éxito, es saber qué quieres conseguir en la vida. – W.L.Hunt-

Esto me ha hecho reflexionar, sobre lo desconectadas que habitualmente estamos de nuestros verdaderos deseos y sentimientos. Así pues, me he decidido por la técnica de marcarme objetivos en la vida, y procuro centrarme en uno de ellos hasta conseguirlo, antes de pasar al siguiente.

¿Mis objetivos: son realistas o sólo son sueños?

– mis objetivos no son promesas, son compromisos.

– no son sólo deseos, son visiones.

No hay que soñar y esperar que los sueños vengan a encontrarnos; salimos nosotr@s a encontrarlos.

Los objetivos no empiezan en el cerebro, empiezan en el corazón; por eso deben interactuar, nunca entrar en conflicto entre ellos.

Hoy me planteo que el trabajo es un medio, para mantener mi pequeña familia, mientras persigo mi sueño, mis objetivos vitales y aprendo a subir al siguiente nivel ,(sea el que sea).

¿Cuál es tu sistema?   😉

 

2 comentarios en “El cambio interior, provoca cambio exterior.

  1. Me ha encantado!dicen que siempre recibes algo en el momemto que lo necesitas.Pues así me siento!llevo unos meses muy centrada en mi familia y en mi hijo que ya tiene 7 meses y tengo aparcados todos estos temas que a mi siempre me han apasionado. Me doy cuenta que tengo muchos hábitos automatizados y espero cambios que no llegan.Quizas tendría que desaprender alguno de estos hábitos, pero en el día día me cuesta.Será uno de mis objetivos!
    Despues de leer estas lineas me siento cargada de energía y con ganas de cambiar pequeñas cosas para que puedan llegar nuevas experiencias en mi vida!

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    1. Hola Montse!
      me alegro y me siento feliz si estas líneas te llegan en el momento apropiado.
      La llegada de un nuevo miembro a la familia sin duda trae cambios!! y a veces requiere de dejar “aparcadas” ciertas cosas y acoger nuevas. Por propia experiencia la vida ya no vuelve a ser igual que antes, y creo que eso puede llegar a ser muy positivo si aprovechamos para realizar esos cambios que siempre hemos querido llevar a cabo. Es una oportunidad de crear nuevos hábitos deseados y que nos aportan más felicidad.
      A por ellos!! y aquí tienes un lugar donde expresarte y compartir!! Bienvenida! 🙂

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