¿Y si no quiero escuchar?

Aprender a escuchar es un arte

Hay un texto que he leído y me gusta mucho:

“Aprenderás más de alguien si le escuchas que si le haces preguntas; su manera de hablar, el tono de su voz, los gestos y los movimientos del cuerpo, así como las expresiones de la cara dicen mucho más que sus palabras”

¿Quedarse en silencio es diferente?

“Ahora que estás hablando y reorganizando el universo, acabarás convenciéndote de que tienes razón y de que yo estoy equivocada. Pero lo has visto: quedarse en silencio es diferente.” Paulo Coelho (La Bruja de Portobello)

Esto abre la vía de renunciar a la necesidad de convencer a las otras personas de nuestros puntos de vista. Si nos observamos, nos daremos cuenta de que ocupamos una gran parte del tiempo a defender nuestros puntos de vista, delante otras personas, que tratan de hacer exactamente lo mismo.

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¿Te has parado a pensar, por qué en ocasiones ofrecemos resistencia a un cambio de opinión? ¿Es por la actitud de la persona que nos habla? ¿Por sus creencias? ¿Por su aspecto?

Según Elsa Punset (Una mochila para el Universo): “No nos gusta cambiar de opinión.

 Los humanos aprendemos por imitación, y repetir patrones de conducta aprendidos por imitación, sin cuestionarlos, forma parte del kit de supervivencia humano. Imitar fielmente permite que cualquier innovación se difunda con rapidez por una población.
En la vida en sociedad no basta con el resultado: la manera en la que se desarrolla el proceso es de vital importancia, pues de ello dependerá la aceptación o rechazo de la “manada”. La imitación es una estrategia adaptativa humana favorecida por la selección natural en la que lo que importa es el camino, no el destino final”.

Es bueno parar a pensar si lo que tan fogosamente estoy defendiendo en una discusión, está en mi naturaleza, o es pura imitación…

Leí esta reflexión de Javier Salvat que decía

“La comunicación tiene básicamente tres elementos: intención, interpretación e impacto. La primera suele condicionar al resto”

Hay veces que incluso en las conversaciones más grises hay luces y sombras, el ser conscientes de ello NO hace que malgastemos fuerzas sino que hace que ampliemos nuestra asertividad.

“Me explicaron que la diferencia entre nuestras plegarias y la forma de comunicación de ellos es que la plegaria consiste en hablarle al mundo espiritual, mientras que ellos hacen justamente lo contrario, ellos escuchan. Borran la mente de pensamientos y esperan recibir. El razonamiento que siguen parece ser el siguiente: “No se puede oír en la voz de la Unidad cuando se esta hablando.” –Marlo Morgan (Las Voces del Desierto)

Y tú…¿sabes escuchar o sólo te limitas a “oir” a los demás?

 

Un abrazo

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4 comentarios en “¿Y si no quiero escuchar?

  1. Hola Ángeles
    Como siempre tú reflexión muy acertada para mi. Me gusta escuchar a la gente que tiene algo que decir. Te puedo contar qué mi padre sin muchos estudios, era un narrador de historias. Desde pequeña me encantaba ver á mi padre alrededor de la chimenea contando historias dé toda su vida, y todos mi hermanos y mí madre encantados de escuchar los relato como si fueran cuentos. Así que, no sé si será por eso, que cuando escucho hablar a la gente que he conocido, y encuentro gente que tiene cosas qué decir me encanta por que siempre se puede aprender de sus palabras.
    Besos

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    1. ¡Hola Puri!
      ¡¡Que imagen tan bonita me cuentas!! Escuchar historias al lado de una chimenea…
      Sin duda de todas las palabras se pueden aprender, en eso estoy completamente de acuerdo contigo. Es un arte el saber escuchar también! 😉

      ¡Muchas gracias por compartir tu historia!
      Un beso

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  2. En respuesta al blog de hoy te diré que me gusta escuchar. A veces me cuesta escuchar según que discurso. Pero, me encanta hablar, si es cierto que para escuchar me he vuelto muy selectiva. Y a veces dependiendo de quien sea mi interlocutor solo lo oigo hablar.
    Un beso.

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    1. ¡Hola Montse!
      Buen punto este que comentas, el de ser selectiva para escuchar a las personas. No estamos obligad@s a escuchar a todo el mundo y si tenemos ocasión de ser selectiv@s mejor. Ya lo dice el Dalai Lama “Si alguien busca un cubo de basura, procura que no sea tu mente.”

      ¡Gracias por leerme, me encanta que estés ahí!
      Un beso

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