Archivos mensuales: septiembre 2017

Te envidio mucho

Envidia, ni tenerla ni temerla.

La envidia es un sentimiento que surge cuando pensamos que otra persona tiene algo que sentimos que merecemos tener. Podemos sentir esa envidia o ser objeto de ella.

Alegrarse por la desgracia ajena, tiene mucho que ver con la envidia.

“Pocas personas son lógicas. Casi todos tenemos prejuicios e ideas preconcebidas. Casi todos nos hallamos cegados por esas ideas, por los celos, sospechas, temores, envidia y orgullo. Y en su mayoría las personas no quieren cambiar de idea acerca de su religión, o su corte de cabello, o el comunismo, o su actor de cine favorito”.

¿Qué te parece esta deliberación de Dale Carnegie?.

Hay personas que al lograr desarrollar su potencial personal o profesional, provocan en su entorno desconfianza y sentimiento de inferioridad, ello puede despertar envidia y celos.

En muchas ocasiones la envidia de los demás puede hacer que te acusen o señalen con el dedo o haya comentarios maliciosos sobre ti tanto personalmente como por redes sociales y mediante los cotilleos.

No tener en cuenta esos comentarios y seguir con tu vida cotidiana es la mejor forma de acallar esas voces que acaban aceptando que no te afectan.

“La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.”

-Miguel de Unamuno-

Cuanto menos autoestima tienes, más posibilidades hay de que sientas alegría en vez de compasión cuando algo les va mal a los demás (tienes la la sensación de que no sólo tu has “fracasado”). Pero considerar débiles a los demás, alimenta y atrae más de tu propia debilidad.

Criticarlos constantemente puede ser una forma de compensar la falta de amor propio. Piénsalo bien: la envidia paraliza y envenena.

Dice Elsa Punset que la competencia “sana” es desear lo que tiene otra persona y esto sin llevar al extremo es una forma de no quedarse atrás. Pero el problema es cuando sientes mucha envidia, entonces se activan nodos de dolor físico en tu cerebro. ¿Interesante verdad?

Un abrazo.

¿Quién va a pagar en la primera cita?

La primera cita y sus controversias, ¿han cambiado realmente las costumbres?

La verdad es que no tengo una opinión muy formada sobre el tema.

Si bien es cierto que es una actitud tradicional y conservadora, entiendo que esta premisa viene de los tiempos en que la mujer no trabajaba y por lo tanto no disponía de dinero para ello. Y el hecho de que el hombre se ofreciera para pagar en el primer encuentro era considera un gesto de buena educación y estilo.

Quizás ya no es así, quizás ya no está tan socialmente aceptado y asumido como antes, pero pienso que sigue siendo “lo habitual”.

Recuerdo que una vez una amiga me dijo que, si en una primera cita el chico no la invitaba ya no le interesaba . Y otra me explicó que en ocasiones se retiraba al baño en el momento en que el camarero llegaba con la cuenta.

El machismo tiene muchas aristas y posiblemente ésta sea una de ellas: la idea de que la mujer debe esperar a ser “invitada”.

He visto un video muy interesante en YouTube donde Matthew Hussey defendía la postura de “mi tiempo, es tan valioso como el de ella, así que como mínimo ella debe ofrecerse a pagar también”. Me gusta la parte donde dice que trataría a su pareja como si fuese su mejor amig@, ya que nunca le diría “vamos a cenar juntos y paga tú siempre”.

Dejo aquí el enlace por si no lo has visto:

Soy optimista, y creo que las nuevas generaciones lo ven de forma diferente (he hecho alguna pregunta a mi hija que lo confirma), y que como mínimo se pueden plantear la idea de pagar a medias en una primera cita, y en las posteriores poder invitar por el simple placer de hacerlo, sin la presión de que eso es lo que “se ha de hacer”.

Y a ti…¿qué te parece? 😉

Un abrazo.

Tiempo para la amistad

Reserva un tiempo para la amistad.

En verano es cuando más tiempo libre solemos tener, para disfrutar de terrazas, playas, paseos, excursiones…

Incluso visitar esas amistades que durante el año no hemos podido, por el ajetreo y las obligaciones del día a día.

El tiempo con amistades se vuelve importante para nosotr@s cuando estamos cerca de esa persona sólo por disfrutar de su compañía, sin pedir nada a cambio.

Podemos tener varios tipos de amistad. Algunas son de risas, otras de aficiones, otras de la escuela, otras de ocio, aquellas que son pura química…

Pero lo importante es la calidad del tiempo que vivimos con ell@s.

El tiempo perdido con amig@s no existe. Es tiempo vivido y sentido. Recuerdos.

Cuando “hacemos ejercicio” estamos haciendo algo bueno para nuestro cuerpo, y cuando hablamos con nuestr@s amig@s también estamos ejercitando nuestro bienestar.

De hecho, según estudios el no crear y mantener relaciones personales de calidad con otras personas puede ser tan nocivo para nuestra salud física como fumar.

En muchas ocasiones hay una dificultad al comunicarnos, porque es fácil confundir la necesidad de reconocimiento con la de que nos den la razón. Con las amistades “de verdad” no ocurre eso, estamos en nuestra esencia, nos dejamos ir, sin representaciones, sin máscara, tal cual somos.

Me doy cuenta de que a medida que tengo más edad y discernimiento, cierro más el círculo de personas con las que me paro a charlar o a tomar un café, ahora ya no aprecio tanto la cantidad sino la calidad de las personas, ya que ahora valoro mucho más mi tiempo.

Así que, cada vez que nos sentamos a conversar con nuest@s amig@s, nos podemos felicitar por ayudar a favorecer la salud de nuestro organismo.

¡Vivan los “cafecitos” con l@s amig@s!!! 🙂

Un abrazo.