Archivos mensuales: julio 2017

Fábula “La Gallina de los Huevos de Oro”

Una famosa fábula de Esopo, que nos indica que “la codicia es mala consejera y puede hacer tu fortuna pasajera”.

Érase una Gallina que ponía

un huevo de oro al dueño cada día.

Aun con tanta ganancia mal contento,

quiso el rico avariento

descubrir de una vez la mina de oro,

y hallar en menos tiempo más tesoro.

Matóla, abrióla el vientre de contado;

pero, después de haberla registrado,

¿qué sucedió? que muerta la Gallina,

perdió su huevo de oro y no halló la mina.

¡Cuántos hay que teniendo lo bastante

enriquecerse quieren al instante,

abrazando proyectos

a veces de tan rápidos efectos

que sólo en pocos meses,

cuando se contemplaban ya marqueses,

contando sus millones,

se vieron en la calle sin calzones.

 

Las fábulas de Esopo tienen su origen en la época arcaica y fueron adaptadas por autores como Félix María Samaniego en el XVIII.

Un abrazo.

¿La era del conocimiento?

O la era del conocimiento condicionado

El conocimiento es el estímulo más importante para saber cual es el potencial de la vida.

“Hoy en día ¿qué clases de conocimientos presentan al público los medios?. Sólo los necesarios para hacer que la gente salga a la calle a comprar una hamburguesa”. – John Hagechin-

Hamburguesas o Pokemons, hemos de discernir y filtrar toda la información que recibimos. Parece que todo sirve. Y el Dios “Google” considera que tiene la respuesta a todo lo que necesitamos saber. ¿Es así?

Uno de los mejores consejos que recuerdo es: “Encuentra a aquellos de quienes puedas aprender sabiduría y estudia sobre ello”.

La sabiduría viene tras convertir la experiencia en conocimiento.

¿Hemos dejado de mirar a través de nuestros ojos para mirar a través del objetivo del móvil?

“Estamos creando los efectos de la realidad todo el tiempo. Si tomamos información de una base de conocimientos pequeña, tendremos una realidad pequeña. Si la tomamos de una base de conocimientos grande, tendremos una realidad grande.”– Joe Dispenza-

Somos ignorantes no por falta de conocimientos, sino por no saber conocernos a nosotros@s mism@s.

La cultura del siglo XXI pasar por internet, lo que SI podemos y debemos hacer es aprender a percibir con sensatez toda la información que pasa por nuestras manos, y las de nuestr@s jóvenes.

Aprender a explorar, sondear, comparar y decidir.

No es complicado, es sentido común. 😉

Un abrazo.

 

 

Estoy cansada

Cansada de estar cansada

En estos días una de las frases  que más escucho. “Me siento agotada sin motivo”

El calor nos afecta en las decisiones del día a día. Nuestros circuitos neuronales están recalentados.

Necesidad de demorar los grandes acontecimientos, las grandes decisiones. Todo más despacio.

Me miro al espejo, enojada por sentirme así, ya que en esta sociedad parar casi es un pecado.

Me siento incómoda si se acerca demasiado esa persona en la cola del supermercado.

Perseguida por una caravana de coches, que bajo el sol de mediodía más parece ser una olla a presión.

Así que en este estado de ánimo, este poema de Luis Cernuda viene a acompañarme.

 

ESTOY CANSADO



Estar cansado tiene plumas,

tiene plumas graciosas como un loro,

plumas que desde luego nunca vuelan,

mas balbucean igual que loro.

 

Estoy cansado de las casas,

prontamente en ruinas sin un gesto;

estoy cansado de las cosas,

con un latir de seda vueltas luego de espaldas.

 

Estoy cansado de estar vivo,

aunque más cansado sería el estar muerto;

estoy cansado del estar cansado

entre plumas ligeras sagazmente,

plumas del loro aquel tan familiar o triste,

el loro aquel del siempre estar cansado.

De todo esto, que parece ser sólo negativo, en este poema hay algo positivo, y es la expresión repetida y libre del cansancio profundo, que con su ironía nos saca una sonrisa.

Ya que la realidad es que todo pasa, y esto también. 🙂

Un abrazo.

Cuestión de valor personal

¿Sientes tu valor, te valoran?

Me incluyo dentro del grupo de personas que tiene como objetivo superar la tendencia a infravalorarse.

Esto es algo que, sin duda, me ha frenado en el desarrollo de mis cualidades, impidiéndome ser como realmente soy y poder compartir ese potencial con mi entorno.

No es algo que se haga de forma consciente, sobretodo en la actualidad donde tenemos o “deberíamos” tener muy clara la importancia de valorarnos, ya que leemos, escuchamos, hacemos cursos sobre ello…

Incluso teniendo personas que como maestr@s nos indican esta importancia, en nuestro interior algo impide que podamos reconocer este valor y manifestarlo.

No estoy hablando en exclusiva del valor monetario. No del precio que tiene mi tiempo o mis ideas.

Ya que tal y como explica Elsa Punset: “Una de las creencias más arraigadas, es que la abundancia es tener más que nadie, un lema radical que implica que el dinero tiene derecho a marcar las reglas de nuestra convivencia. Tendremos que aceptar, a la luz de lo que estamos aprendiendo acerca del bienestar físico y emocional de las personas, que el dinero por encima de un umbral medio ocupa un lugar modesto en nuestra felicidad y que su consecución no puede estar reñida con la consolidación de entornos educativos, afectivos y laborales que alimenten las necesidades humanas básicas de afecto, seguridad, creatividad y bienestar”.

Es que al infravalorarse las personas de mi entorno, también lo hacen conmigo.

Supongo que el principio de esto es el temor. Miedo a fracasar y tener que reconocer que no somos capaces. Y dejamos de insistir y de combatir este miedo para alcanzar nuestro objetivo.

Sin duda, si hay que por algo, es mejor destinar esa energía a luchar por algo tangible para un@ mism@, como la libertad de realizar algo importante para ti.

No te compares con los demás. No dejes que pequeños contratiempos te detengan.

Haz una declaración, una promesa que te haces a ti misma: “Declaro que no volveré a infravalorarme en esta situación.”

Porque la realidad es que nada ni nadie te puede quitar valor a menos que tú le otorgues ese poder.

Un abrazo