Archivos mensuales: septiembre 2016

El arte de renovarse

“Renovarse o morir”

 

Una de las frases más usadas cuando deseamos o necesitamos realizar un cambio.

Miguel de Unamuno fue quien dijo que “el progreso consiste en renovarse” y poco a poco se transformó en la famosa frase.

Un día llegué al trabajo sin darme cuenta de cómo lo hice, ¿te ha pasado alguna vez?

Al principio me preocupé mucho, pensaba que tenía un problema de stress y eso hacía que olvidase cosas. Nada de eso…tras reflexionar me di cuenta de que en ese momento iba a trabajar como una autómata, era tan habitual ese camino y los quehaceres de ese día…¿qué podía hacer para renovar mi entusiasmo?

Tiempo atrás me encantaba mi profesión, poco a poco era menor el gozo y mayor la presión que me ocasionaba, así que pensé en un cambio de profesión, aventurarme en lo desconocido, comenzar de cero, y encontrar de nuevo el equilibrio entre trabajo y diversión.

¿Cuándo fue la última vez que te sorprendiste a ti mism@?, ¿que hiciste algo tan exageradamente ‘raro en ti’ que te quedaste con la boca abierta diciendo “no puedo creer que YO haya podido hacerlo”?

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Si supieras que lo que hicieras hoy podría cambiar cómo te sentirías mañana…¿actuarías de otra manera?

Líbrate de esas partes de tu historia que te mantienen en “lo que siempre ha sido”.

Una técnica que favorece el cambio es la contemplación.

Para y mira desde donde surgen tus pensamientos… desde tu yo más racional, desde tu yo mas emocional, dirígelos hacia tu verdadero potencial, y crea el cambio que buscas.

Piensa en ello…en vez de gastar energía en sobrevivir, gastarla en generar intenciones positivas.

Haz algo nuevo de vez en cuando, de forma regular. Es la mejor forma para aumentar tu nivel de confianza.

 

Un abrazo 🙂

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Crisis de los 40, ¿mito o realidad?

Testimonio de una crisis personal

Estaba pasando por un momento en que me sentía desdichada, sin embargo, mis familiares y amig@s me decían que tenía mucha suerte, y me exponían todas las razones emocionales y lógicas por las que “debía” sentirme feliz…aún así yo sentía que me faltaba algo.

Me mantenía ocupada fuera “haciendo” todo tipo de cosas, una persona activa, contenta, sociable, inquieta, extrovertida… Pero a solas en casa, sentía un vacío.

Llegué a la conclusión de que toda mi felicidad provenía de las personas, cosas, lugares del exterior y las necesitaba para sentirme bien.

Así que comencé a la búsqueda de mi “sentir”.

Leí este texto en el libro del Dr Joe Dispenza:

“Entre los 30 y los 40, ya tenemos la personalidad formada y hemos vivido prácticamente todo cuanto la vida puede ofrecernos. Por eso podemos prever los resultados de la mayoría de vivencias; ya sabemos cómo nos harán sentir antes de que sucedan. Al poder prever las emociones que seguramente sentiremos, decidimos si queremos vivir esta experiencia conocida. Aunque todo esto tiene lugar en las profundidades del inconsciente.

Nos despertamos cada mañana y sentimos que todo sigue igual que siempre. El entorno, del que tanto dependemos para evadirnos de la pena, la culpabilidad o el sufrimiento que nos carcome por dentro, ya no nos sirve. ¿Como podemos hacer desaparecer estos sentimientos?.

Es la crisis de los 40 que la mayoría conocemos. Algun@s intentan por todos los medios impedir que sus sentimientos enterrados salgan a la luz volcándose todavía más en el mundo exterior. Se compran el coche deportivo, o alquilan un barco. Hay quien se toma unas largas vacaciones. Otr@s se inscriben en un centro social para hacer nuev@s  amig@s. Algunas personas recurren a la cirugía plástica. Muchas otras redecoran o reforman su hogar.

Cuando usamos la diversión para evadirnos, ¿sabes lo que acaba pasando?. Que cada vez dependemos más de cosas externas para cambiar por dentro. Tarde o temprano descubrimos que necesitamos una mayor dosis de lo que nos hace sentirnos mejor. Y se acaba convirtiendo en una agotadora búsqueda de placer y en un intento de evitar sufrir a toda costa.”

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Personas con magia

La Magia en nuestra vida

Hay tantos tipos de magia como personas en el mundo.

Me gusta la magia, no la del ilusionista con chistera y varita. Me gusta la de esas personas especiales que buscan más allá de lo aparente.

Siento una afinidad especial y conecto enseguida con ellas, porque intentan aportar armonía a todos los que están a su alrededor. He comprendido que las cosas no son absolutas; existen en función de la percepción de cada uno.

Seres especiales que cuanto más cerca estás de ellos, más te ayudan a descubrir tu propia luz.

Personas buscadoras, porque, tras cada esquina, tras cada desconocid@, tras cada simple acto rutinario, saben que se esconde la MAGIA.

A estas personas no les sirven las verdades manipuladas y etiquetadas que nos ofrecen por todas partes. Buscan la propia, y para ello, vivir, experimentar, investigar, estudiar, comprender y amar la vida, a su manera, con su propia magia.

Y buscan la felicidad, en cada acto, en cada mirada. Una vida plena, huyendo de la rutina vacía. Saben que pueden hacer de cada día algo especial y mágico. Buscan hacer felices a los que aman. Quieren sus sonrisas y caricias.

Buscan la magia del conocimiento. No se conforman con una sola respuesta.

Y con ello invalidar siglos de ignorancia en los que la humanidad se mantenía en la oscuridad. Ya no más. Un gran cambio tiene lugar. La información ya no puede robarse a las mentes inquisitivas. Magia distinta para una era diferente.

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La conexión mágica con la madre Naturaleza, que nos nutre y provee. Comprender que nuestros ciclos vitales son sólo el reflejo de los suyos.

Así que busco la magia en mi entorno, la mía también. Se que la tengo y cada día averiguo nuevas formas de expresarla…de “liberarla”.

Porque si la explicación de tus momentos mágicos es que son meras coincidencias, ¿dónde está la magia en tu vida? 🙂

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Diseñar las emociones

Conocer tus emociones

Soy curiosa, apasionada de la inteligencia emocional, en constante aprendizaje.

Leí esta frase que me inspiró de Elsa Punset: “Si aprendemos a ser dueños, y no esclavos, de nuestras emociones podremos compartir, convivir y colaborar en paz”.

Y lo creo firmemente, ya que mis experiencias más profundas se han transformado a raíz de esta experiencia.

Se puede ayudar a las personas a poner un nombre a cada emoción, a reconocer su grado y su impacto, a saber como gestionarlas para amortiguar sus efectos cuando son nocivos o exagerados.

¿Nunca te has preguntado porque nos cuesta tanto cambiar?

El Dr. Joe Dispenza lo comenta en su libro “Deja de ser tu”:

“Los seres humanos somos capaces de revivir un episodio del pasado una y otra vez, tal vez millares de veces en la vida. Esta repetición inconsciente es la que habitúa al cuerpo a recordar ese estado emocional igual o mejor de lo que lo recuerda la mente consciente. Cuando el cuerpo lo recuerda mejor que la mente consciente, es decir, cuando el cuerpo ES la mente, se le llama hábito.”

Cuando leí esto pensé: “Genial, resulta que mi mente y mi cuerpo tienen el hábito de quejarse, o de ejercer la misma profesión, o de culpar a mis padres por mis sueños frustrados,…y ¿ahora que hago?

Pues el mismo Joe Dispenza me contesta:

“Hay que meterse en el sistema operativo y cambiar la configuración del equipo. Entrar en el subconsciente y reprogramarlo con una nueva serie de estrategias. Debes desaprender tus viejas pautas mentales y emocionales, o deshacer los circuitos de tu cerebro, y reaprender otras nuevas o renovarlos, basándote en quien quieres ser, en lugar de seguir siendo la misma persona de siempre.”

¡Ah! Está claro… 🙂

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