Te envidio mucho

Envidia, ni tenerla ni temerla.

La envidia es un sentimiento que surge cuando pensamos que otra persona tiene algo que sentimos que merecemos tener. Podemos sentir esa envidia o ser objeto de ella.

Alegrarse por la desgracia ajena, tiene mucho que ver con la envidia.

“Pocas personas son lógicas. Casi todos tenemos prejuicios e ideas preconcebidas. Casi todos nos hallamos cegados por esas ideas, por los celos, sospechas, temores, envidia y orgullo. Y en su mayoría las personas no quieren cambiar de idea acerca de su religión, o su corte de cabello, o el comunismo, o su actor de cine favorito”.

¿Qué te parece esta deliberación de Dale Carnegie?.

Hay personas que al lograr desarrollar su potencial personal o profesional, provocan en su entorno desconfianza y sentimiento de inferioridad, ello puede despertar envidia y celos.

En muchas ocasiones la envidia de los demás puede hacer que te acusen o señalen con el dedo o haya comentarios maliciosos sobre ti tanto personalmente como por redes sociales y mediante los cotilleos.

No tener en cuenta esos comentarios y seguir con tu vida cotidiana es la mejor forma de acallar esas voces que acaban aceptando que no te afectan.

“La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.”

-Miguel de Unamuno-

Cuanto menos autoestima tienes, más posibilidades hay de que sientas alegría en vez de compasión cuando algo les va mal a los demás (tienes la la sensación de que no sólo tu has “fracasado”). Pero considerar débiles a los demás, alimenta y atrae más de tu propia debilidad.

Criticarlos constantemente puede ser una forma de compensar la falta de amor propio. Piénsalo bien: la envidia paraliza y envenena.

Dice Elsa Punset que la competencia “sana” es desear lo que tiene otra persona y esto sin llevar al extremo es una forma de no quedarse atrás. Pero el problema es cuando sientes mucha envidia, entonces se activan nodos de dolor físico en tu cerebro. ¿Interesante verdad?

Un abrazo.

¿Quién va a pagar en la primera cita?

La primera cita y sus controversias, ¿han cambiado realmente las costumbres?

La verdad es que no tengo una opinión muy formada sobre el tema.

Si bien es cierto que es una actitud tradicional y conservadora, entiendo que esta premisa viene de los tiempos en que la mujer no trabajaba y por lo tanto no disponía de dinero para ello. Y el hecho de que el hombre se ofreciera para pagar en el primer encuentro era considera un gesto de buena educación y estilo.

Quizás ya no es así, quizás ya no está tan socialmente aceptado y asumido como antes, pero pienso que sigue siendo “lo habitual”.

Recuerdo que una vez una amiga me dijo que, si en una primera cita el chico no la invitaba ya no le interesaba . Y otra me explicó que en ocasiones se retiraba al baño en el momento en que el camarero llegaba con la cuenta.

El machismo tiene muchas aristas y posiblemente ésta sea una de ellas: la idea de que la mujer debe esperar a ser “invitada”.

He visto un video muy interesante en YouTube donde Matthew Hussey defendía la postura de “mi tiempo, es tan valioso como el de ella, así que como mínimo ella debe ofrecerse a pagar también”. Me gusta la parte donde dice que trataría a su pareja como si fuese su mejor amig@, ya que nunca le diría “vamos a cenar juntos y paga tú siempre”.

Dejo aquí el enlace por si no lo has visto:

Soy optimista, y creo que las nuevas generaciones lo ven de forma diferente (he hecho alguna pregunta a mi hija que lo confirma), y que como mínimo se pueden plantear la idea de pagar a medias en una primera cita, y en las posteriores poder invitar por el simple placer de hacerlo, sin la presión de que eso es lo que “se ha de hacer”.

Y a ti…¿qué te parece? 😉

Un abrazo.

Tiempo para la amistad

Reserva un tiempo para la amistad.

En verano es cuando más tiempo libre solemos tener, para disfrutar de terrazas, playas, paseos, excursiones…

Incluso visitar esas amistades que durante el año no hemos podido, por el ajetreo y las obligaciones del día a día.

El tiempo con amistades se vuelve importante para nosotr@s cuando estamos cerca de esa persona sólo por disfrutar de su compañía, sin pedir nada a cambio.

Podemos tener varios tipos de amistad. Algunas son de risas, otras de aficiones, otras de la escuela, otras de ocio, aquellas que son pura química…

Pero lo importante es la calidad del tiempo que vivimos con ell@s.

El tiempo perdido con amig@s no existe. Es tiempo vivido y sentido. Recuerdos.

Cuando “hacemos ejercicio” estamos haciendo algo bueno para nuestro cuerpo, y cuando hablamos con nuestr@s amig@s también estamos ejercitando nuestro bienestar.

De hecho, según estudios el no crear y mantener relaciones personales de calidad con otras personas puede ser tan nocivo para nuestra salud física como fumar.

En muchas ocasiones hay una dificultad al comunicarnos, porque es fácil confundir la necesidad de reconocimiento con la de que nos den la razón. Con las amistades “de verdad” no ocurre eso, estamos en nuestra esencia, nos dejamos ir, sin representaciones, sin máscara, tal cual somos.

Me doy cuenta de que a medida que tengo más edad y discernimiento, cierro más el círculo de personas con las que me paro a charlar o a tomar un café, ahora ya no aprecio tanto la cantidad sino la calidad de las personas, ya que ahora valoro mucho más mi tiempo.

Así que, cada vez que nos sentamos a conversar con nuest@s amig@s, nos podemos felicitar por ayudar a favorecer la salud de nuestro organismo.

¡Vivan los “cafecitos” con l@s amig@s!!! 🙂

Un abrazo.

Tu libreta de la felicidad.

La libreta como hoja de ruta.

Voy a desconectar unos días de toda actividad intelectual: “vaciar para volver a llenar”.

Aún así tras leer una newsletter de Aida Coach, me ha gustado su propuesta para los días de vacaciones.

Un tipo de ejercicio muy revelador que aparece en el libro de Jameson L. Scott: crear tu propia libreta de la felicidad.

Supersencillo: lleva siempre encima una libreta pequeña y un bolígrafo (porque necesitarás apuntar). O si prefieres, puedes anotar en tu móvil.

Y ahora el ejercicio es apuntar las ideas o pensamientos que se te pasan por la cabeza (lo que deseas, lo que quieres conseguir) justo después de que hayas tenido un  momento de plenitud.

Son esos momentos en los que te sientes feliz, emocionada, alegre, plena.

Por ejemplo:

Acabas de cenar o de tomarte algo con unas amigas y te vas a casa tranquila y feliz y piensas algo como “tendríamos que quedar más a menudo” o “necesito relajarme así más veces” o lo que sea.

O cuando estás en la playa contemplando el mar, calmada y reflexionas: “lo que me gustaría vivir cerca del mar y poder hacer esto todos los días

Todo eso son ideas felices, ¿verdad?. Te sientes feliz, emocionada, incluso poderosa y ves muchas posibilidades.

Esas son las cosas que quieres de verdad y en las que te has de enfocar.

Ideas que al leerlas te ilusionan y hasta te emocionan. Eso es lo que quieres. Esas ideas que han surgido cuando estabas en un momento de plenitud. Sea cuál sea para ti.

Y así sabrás qué elegir cuando quieras hacer algo.

Claro que me dirás que hay momentos en que vacilas y tienes miedos, el remedio para estos momentos es la acción. Y así

  • Probarás cosas nuevas para saber si de verdad te gustan y quieres seguir con ello o no.
  • Al hacer cosas distintas obtienes resultados diferentes.
  • Sin duda vas a aprender más de ti misma.

Esto lo puedes aplicar tanto en el ámbito profesional como familiar. Incluso con aficiones nuevas.

El inconfundible pensamiento de “¡cómo me gustaría hacer eso!”.

Esos son tus “deberes” para esta semana o, mejor, para todo el mes. Especialmente si estás de vacaciones que seguro que es cuando estás saboreando más momentos de relax.

Que disfrutes de tu libreta de la felicidad. 🙂

¿Alegría es la ausencia de…algo?

Sentir alegría por vivir la vida

La alegría NO es la ausencia del sufrimiento, la ausencia de desafíos ni la ausencia de cualquier otra cosa. Vivir con alegría significa ampliar el sentido de bienestar interior que nos permite reconocer lo que sea que ofrezca el momento presente.

No basta sólo con sobrellevar las desilusiones y las preocupaciones, sino que necesitamos herramientas que nos ayuden a cerrar heridas, a hacer elecciones inteligentes y a retomar fuerzas para seguir el camino.

El mero hecho de existir es motivo de dicha y celebración. No es preciso esperar un momento concreto o alcanzar un logro determinado para experimentar alegría, sino que es una filosofía de vida basada en sentir felicidad y gratitud por estar presente, aquí y ahora.

Es una actitud que nos compensaría si ya estuviese presente como asignatura escolar desde la infancia. 🙂

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Fábula “La Gallina de los Huevos de Oro”

Una famosa fábula de Esopo, que nos indica que “la codicia es mala consejera y puede hacer tu fortuna pasajera”.

Érase una Gallina que ponía

un huevo de oro al dueño cada día.

Aun con tanta ganancia mal contento,

quiso el rico avariento

descubrir de una vez la mina de oro,

y hallar en menos tiempo más tesoro.

Matóla, abrióla el vientre de contado;

pero, después de haberla registrado,

¿qué sucedió? que muerta la Gallina,

perdió su huevo de oro y no halló la mina.

¡Cuántos hay que teniendo lo bastante

enriquecerse quieren al instante,

abrazando proyectos

a veces de tan rápidos efectos

que sólo en pocos meses,

cuando se contemplaban ya marqueses,

contando sus millones,

se vieron en la calle sin calzones.

 

Las fábulas de Esopo tienen su origen en la época arcaica y fueron adaptadas por autores como Félix María Samaniego en el XVIII.

Un abrazo.

¿La era del conocimiento?

O la era del conocimiento condicionado

El conocimiento es el estímulo más importante para saber cual es el potencial de la vida.

“Hoy en día ¿qué clases de conocimientos presentan al público los medios?. Sólo los necesarios para hacer que la gente salga a la calle a comprar una hamburguesa”. – John Hagechin-

Hamburguesas o Pokemons, hemos de discernir y filtrar toda la información que recibimos. Parece que todo sirve. Y el Dios “Google” considera que tiene la respuesta a todo lo que necesitamos saber. ¿Es así?

Uno de los mejores consejos que recuerdo es: “Encuentra a aquellos de quienes puedas aprender sabiduría y estudia sobre ello”.

La sabiduría viene tras convertir la experiencia en conocimiento.

¿Hemos dejado de mirar a través de nuestros ojos para mirar a través del objetivo del móvil?

“Estamos creando los efectos de la realidad todo el tiempo. Si tomamos información de una base de conocimientos pequeña, tendremos una realidad pequeña. Si la tomamos de una base de conocimientos grande, tendremos una realidad grande.”– Joe Dispenza-

Somos ignorantes no por falta de conocimientos, sino por no saber conocernos a nosotros@s mism@s.

La cultura del siglo XXI pasar por internet, lo que SI podemos y debemos hacer es aprender a percibir con sensatez toda la información que pasa por nuestras manos, y las de nuestr@s jóvenes.

Aprender a explorar, sondear, comparar y decidir.

No es complicado, es sentido común. 😉

Un abrazo.

 

 

Estoy cansada

Cansada de estar cansada

En estos días una de las frases  que más escucho. “Me siento agotada sin motivo”

El calor nos afecta en las decisiones del día a día. Nuestros circuitos neuronales están recalentados.

Necesidad de demorar los grandes acontecimientos, las grandes decisiones. Todo más despacio.

Me miro al espejo, enojada por sentirme así, ya que en esta sociedad parar casi es un pecado.

Me siento incómoda si se acerca demasiado esa persona en la cola del supermercado.

Perseguida por una caravana de coches, que bajo el sol de mediodía más parece ser una olla a presión.

Así que en este estado de ánimo, este poema de Luis Cernuda viene a acompañarme.

 

ESTOY CANSADO



Estar cansado tiene plumas,

tiene plumas graciosas como un loro,

plumas que desde luego nunca vuelan,

mas balbucean igual que loro.

 

Estoy cansado de las casas,

prontamente en ruinas sin un gesto;

estoy cansado de las cosas,

con un latir de seda vueltas luego de espaldas.

 

Estoy cansado de estar vivo,

aunque más cansado sería el estar muerto;

estoy cansado del estar cansado

entre plumas ligeras sagazmente,

plumas del loro aquel tan familiar o triste,

el loro aquel del siempre estar cansado.

De todo esto, que parece ser sólo negativo, en este poema hay algo positivo, y es la expresión repetida y libre del cansancio profundo, que con su ironía nos saca una sonrisa.

Ya que la realidad es que todo pasa, y esto también. 🙂

Un abrazo.