¿Qué quiere una mujer?

Una mujer quiere lo mismo que cualquier ser humano: la libertad para escoger sus propios pasos.

Desprenderse de cualquier atadura nos libera. Nadie puede liberar a nadie, excepto un@ mism@.

“Completa soberanía sobre su cuerpo, mente, espíritu y alma, así como la sanación y protección del cuerpo político del cual forma parte su vida; la libertad y la búsqueda de la felicidad, incluida la libertad total y la seguridad para llevar a cabo su vida como ella considera, y el derecho a la igualdad de género en lo referente al acceso público y doméstico y a la movilidad a través de ese espacio, y la reparación de cualquier agravio que interfiera o inhiba dicha libertad”. -Florence Falk

Bueno, es una definición bastante acertada, aunque no ha de ser la respuesta para todas.

Y es que en la actualidad todavía continuamos con la “lucha” por ser femeninas y libres. La feminidad es una riqueza inmensa y merece ser tratada como tal.

“Cuando a los hombres se les ofrece una idea mágica nueva, piensan y hablan y discuten sobre ella, mientras que las mujeres se limitan a hacerla.” – Brujo indio Don Juan-

Para no andar por la vida arrastrada por las circunstancias, vamos a centrar la mirada en lo que de verdad nos importa, en lo que nos hace especiales, en el valor que aportamos al mundo. Cuando estás centrada en tu propia búsqueda, en ser tú misma sin despreciarte por culpa de comparaciones inoportunas, superas una parte debilitante del miedo al rechazo de los demás y al fracaso, y ganas tiempo, energía y fuerza para ponerte al servicio de lo que de verdad te importa.

Cualquier mujer que decida que quiere más de lo que le ha “tocado” vivir, tiene que actuar para cambiar sus circunstancias; se da cuenta de que tiene que valerse por sí misma, ese es un despertar heroico. La forma es superar esa adversidad, o superarse a sí misma, con su propio ingenio.

“Por cada momento que pases enfadada, exasperada, angustiada, furiosa o dolida, a causa del comportamiento de otra persona, será un instante en el que renuncias al control sobre tu vida”.

“Son nuestras elecciones las que muestran quienes somos realmente, mucho más que nuestras habilidades” – J.K. Rowling (escritora)

Así que la pregunta es:

¿Qué quieres tú?

¿La vida es corta?

¿Te parece que los años pasan y no te das cuenta?

Tras leer a Paul Graham, me ha hecho pensar sobre el significado de esta frase.

Me hace reflexionar y a la vez me anima y empuja para hacer aquello que realmente deseo hacer, disfrutar de mi momento presente, saborear al máximo las experiencias…

Cierto que también puede ser que hay personas que la digan con tono molesto, o con sentido de pérdida…Quizá deberían reflexionar sobre cómo “gastan” ese tiempo…
Hay un tiempo para invertir en nuestro trabajo, un medio para ganar dinero necesario en la sociedad actual. El objetivo es buscar las formas menos estresantes para cumplir con esta obligación.

En ocasiones “quemamos” tiempo en trabajar para ganar un dinero que gastamos en cosas que luego no nos reportan la satisfacción que esperábamos.

El dinero va y viene. El tiempo no.

¿Y ese tiempo que consumimos y la energía que gastamos en defendernos de los “ataques” de ciertas personas ya sea por la forma de pensar, de vestir, de comer, de…? es igual, miles de formas de discusión inútiles. Ahora considero que mejor no defenderse y no gastar tiempo en esas tonterías.

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En estos momentos de incertidumbre, me siento identificada con estos textos que he recopilado en alguna ocasión…

“No hay moral en la guerra- comentaba la tribu-. En vuestras guerras se matan miles de personas en unos minutos. Tal vez sería bueno sugerir a vuestros líderes que ambos bandos de vuestras guerras acordaran sólo cinco minutos de combate. Luego deberían permitir a los padres acudir al campo de batalla para recoger los cuerpos y miembros de sus hijos, llevárselos a casa, llorarlos y enterrarlos. Después de eso, podrían acordarse otros cinco minutos de batalla, o quizá no. Es difícil hallar sentido a lo absurdo.” – Marlo Morgan “Las Voces del Desierto”-

“Si los humanos quieren ir a la guerra, encontraran una razón. Si hay personas que quieren sentirse “superiores” a otras y pensar que defienden el único camino, encontrarán un paradigma que les otorgue esa identidad”.

“Cuando ‘sientes’ que tienes un enemigo, necesitas establecer un sistema de defensa, y esto es lo que caracteriza esa relación. La necesidad de llevar la contra y absorber pone en movimiento las condiciones de la guerra. La guerra siempre es cara”.

No nos libraremos de las guerras librándonos de las iglesias o de los gobiernos, sino evolucionando y dejando atrás las dependencias que nos llevan a hacer lo que hacemos.

“En muchas ocasiones no entendemos que no somos más que una pieza en un complicado tablero de ajedrez, en el que unas manos invisibles manipulan nuestro ideal, y todo aquello que creemos estar haciendo por la humanidad tiene segundas intenciones.

Como por ejemplo, al enviar médic@s en misión humanitaria a países en guerra, los gobiernos sobretodo, quieren noticias en el periódico para mostrar a los partidos políticos y sus electores, su “bienintencionada” ayuda. Así que estas personas han de hacer un gran esfuerzo, dejar de perder el tiempo echando pestes contra su gobierno y las manipulaciones políticas, y hacer lo que realmente quieren hacer: curar a la gente”.

Hay una gran diferencia entre un ser humano y ser un humano. Poc@s la entienden.

Un abrazo.

 

Película “Mujeres de El Cairo”

Ayer vi una película que me impactó: “Mujeres de El Cairo”

Sinopsis:

El lugar: El Cairo, en la actualidad. Hebba y Karim están casados y son periodistas de éxito, jóvenes, ricos y guapos. Hebba es la presentadora de un popular programa de debates políticos en una cadena privada de televisión, pero su tenacidad antigubernamental pone en peligro la promoción que desea su marido de ser director de un periódico propiedad del gobierno, ya que los peces gordos del partido político convencen de que las intromisiones de su mujer en el plano político ponen en peligro su promoción. Él la presiona, y ella acaba prometiéndole que bajará su propio ritmo.

Entonces, decide ocuparse de historias femeninas. El éxito es inmediato. Hebba cautiva a millones de espectadores con hechos reales, llenos de sorpresas, de violencia, de giros inesperados, desde los barrios pobres de El Cairo hasta la alta burguesía, implicando de paso a miembros del Gobierno, en un torbellino sensual y de inventiva novelada.

Pero ¿dónde acaba la política y dónde empieza la cuestión de la condición femenina? Hebba no tarda en descubrir un terreno minado a base de abusos, engaños religiosos, sexuales y… políticos. De entrevistadora, Hebba pasará a ser una de las protagonistas en uno de los programas”.

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Te envidio mucho

Envidia, ni tenerla ni temerla.

La envidia es un sentimiento que surge cuando pensamos que otra persona tiene algo que sentimos que merecemos tener. Podemos sentir esa envidia o ser objeto de ella.

Alegrarse por la desgracia ajena, tiene mucho que ver con la envidia.

“Pocas personas son lógicas. Casi todos tenemos prejuicios e ideas preconcebidas. Casi todos nos hallamos cegados por esas ideas, por los celos, sospechas, temores, envidia y orgullo. Y en su mayoría las personas no quieren cambiar de idea acerca de su religión, o su corte de cabello, o el comunismo, o su actor de cine favorito”.

¿Qué te parece esta deliberación de Dale Carnegie?.

Hay personas que al lograr desarrollar su potencial personal o profesional, provocan en su entorno desconfianza y sentimiento de inferioridad, ello puede despertar envidia y celos.

En muchas ocasiones la envidia de los demás puede hacer que te acusen o señalen con el dedo o haya comentarios maliciosos sobre ti tanto personalmente como por redes sociales y mediante los cotilleos.

No tener en cuenta esos comentarios y seguir con tu vida cotidiana es la mejor forma de acallar esas voces que acaban aceptando que no te afectan.

“La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.”

-Miguel de Unamuno-

Cuanto menos autoestima tienes, más posibilidades hay de que sientas alegría en vez de compasión cuando algo les va mal a los demás (tienes la la sensación de que no sólo tu has “fracasado”). Pero considerar débiles a los demás, alimenta y atrae más de tu propia debilidad.

Criticarlos constantemente puede ser una forma de compensar la falta de amor propio. Piénsalo bien: la envidia paraliza y envenena.

Dice Elsa Punset que la competencia “sana” es desear lo que tiene otra persona y esto sin llevar al extremo es una forma de no quedarse atrás. Pero el problema es cuando sientes mucha envidia, entonces se activan nodos de dolor físico en tu cerebro. ¿Interesante verdad?

Un abrazo.

¿Quién va a pagar en la primera cita?

La primera cita y sus controversias, ¿han cambiado realmente las costumbres?

La verdad es que no tengo una opinión muy formada sobre el tema.

Si bien es cierto que es una actitud tradicional y conservadora, entiendo que esta premisa viene de los tiempos en que la mujer no trabajaba y por lo tanto no disponía de dinero para ello. Y el hecho de que el hombre se ofreciera para pagar en el primer encuentro era considera un gesto de buena educación y estilo.

Quizás ya no es así, quizás ya no está tan socialmente aceptado y asumido como antes, pero pienso que sigue siendo “lo habitual”.

Recuerdo que una vez una amiga me dijo que, si en una primera cita el chico no la invitaba ya no le interesaba . Y otra me explicó que en ocasiones se retiraba al baño en el momento en que el camarero llegaba con la cuenta.

El machismo tiene muchas aristas y posiblemente ésta sea una de ellas: la idea de que la mujer debe esperar a ser “invitada”.

He visto un video muy interesante en YouTube donde Matthew Hussey defendía la postura de “mi tiempo, es tan valioso como el de ella, así que como mínimo ella debe ofrecerse a pagar también”. Me gusta la parte donde dice que trataría a su pareja como si fuese su mejor amig@, ya que nunca le diría “vamos a cenar juntos y paga tú siempre”.

Dejo aquí el enlace por si no lo has visto:

Soy optimista, y creo que las nuevas generaciones lo ven de forma diferente (he hecho alguna pregunta a mi hija que lo confirma), y que como mínimo se pueden plantear la idea de pagar a medias en una primera cita, y en las posteriores poder invitar por el simple placer de hacerlo, sin la presión de que eso es lo que “se ha de hacer”.

Y a ti…¿qué te parece? 😉

Un abrazo.

Tiempo para la amistad

Reserva un tiempo para la amistad.

En verano es cuando más tiempo libre solemos tener, para disfrutar de terrazas, playas, paseos, excursiones…

Incluso visitar esas amistades que durante el año no hemos podido, por el ajetreo y las obligaciones del día a día.

El tiempo con amistades se vuelve importante para nosotr@s cuando estamos cerca de esa persona sólo por disfrutar de su compañía, sin pedir nada a cambio.

Podemos tener varios tipos de amistad. Algunas son de risas, otras de aficiones, otras de la escuela, otras de ocio, aquellas que son pura química…

Pero lo importante es la calidad del tiempo que vivimos con ell@s.

El tiempo perdido con amig@s no existe. Es tiempo vivido y sentido. Recuerdos.

Cuando “hacemos ejercicio” estamos haciendo algo bueno para nuestro cuerpo, y cuando hablamos con nuestr@s amig@s también estamos ejercitando nuestro bienestar.

De hecho, según estudios el no crear y mantener relaciones personales de calidad con otras personas puede ser tan nocivo para nuestra salud física como fumar.

En muchas ocasiones hay una dificultad al comunicarnos, porque es fácil confundir la necesidad de reconocimiento con la de que nos den la razón. Con las amistades “de verdad” no ocurre eso, estamos en nuestra esencia, nos dejamos ir, sin representaciones, sin máscara, tal cual somos.

Me doy cuenta de que a medida que tengo más edad y discernimiento, cierro más el círculo de personas con las que me paro a charlar o a tomar un café, ahora ya no aprecio tanto la cantidad sino la calidad de las personas, ya que ahora valoro mucho más mi tiempo.

Así que, cada vez que nos sentamos a conversar con nuest@s amig@s, nos podemos felicitar por ayudar a favorecer la salud de nuestro organismo.

¡Vivan los “cafecitos” con l@s amig@s!!! 🙂

Un abrazo.

Tu libreta de la felicidad.

La libreta como hoja de ruta.

Voy a desconectar unos días de toda actividad intelectual: “vaciar para volver a llenar”.

Aún así tras leer una newsletter de Aida Coach, me ha gustado su propuesta para los días de vacaciones.

Un tipo de ejercicio muy revelador que aparece en el libro de Jameson L. Scott: crear tu propia libreta de la felicidad.

Supersencillo: lleva siempre encima una libreta pequeña y un bolígrafo (porque necesitarás apuntar). O si prefieres, puedes anotar en tu móvil.

Y ahora el ejercicio es apuntar las ideas o pensamientos que se te pasan por la cabeza (lo que deseas, lo que quieres conseguir) justo después de que hayas tenido un  momento de plenitud.

Son esos momentos en los que te sientes feliz, emocionada, alegre, plena.

Por ejemplo:

Acabas de cenar o de tomarte algo con unas amigas y te vas a casa tranquila y feliz y piensas algo como “tendríamos que quedar más a menudo” o “necesito relajarme así más veces” o lo que sea.

O cuando estás en la playa contemplando el mar, calmada y reflexionas: “lo que me gustaría vivir cerca del mar y poder hacer esto todos los días

Todo eso son ideas felices, ¿verdad?. Te sientes feliz, emocionada, incluso poderosa y ves muchas posibilidades.

Esas son las cosas que quieres de verdad y en las que te has de enfocar.

Ideas que al leerlas te ilusionan y hasta te emocionan. Eso es lo que quieres. Esas ideas que han surgido cuando estabas en un momento de plenitud. Sea cuál sea para ti.

Y así sabrás qué elegir cuando quieras hacer algo.

Claro que me dirás que hay momentos en que vacilas y tienes miedos, el remedio para estos momentos es la acción. Y así

  • Probarás cosas nuevas para saber si de verdad te gustan y quieres seguir con ello o no.
  • Al hacer cosas distintas obtienes resultados diferentes.
  • Sin duda vas a aprender más de ti misma.

Esto lo puedes aplicar tanto en el ámbito profesional como familiar. Incluso con aficiones nuevas.

El inconfundible pensamiento de “¡cómo me gustaría hacer eso!”.

Esos son tus “deberes” para esta semana o, mejor, para todo el mes. Especialmente si estás de vacaciones que seguro que es cuando estás saboreando más momentos de relax.

Que disfrutes de tu libreta de la felicidad. 🙂