Pobreza…¿Sentimiento o estado?

Pobreza: una palabra que tiene diferentes interpretaciones.

Tras leer la frase de William J.H.Boetcker, me puse a reflexionar sobre la diferencia en lo que ocurre a nivel real y lo que ocurre en nuestro interior.

En este caso evidentemente, habla de dinero. Tan importante en nuestras vidas y al que en muchas ocasiones le otorgamos un valor vital superior al real.

Mucha gente cree que no hay relación entre sus creencias y el dinero, sin embargo si que la hay; ya que en ocasiones esas creencias chocan frontalmente con sus deseos.

Quieren prosperar económicamente, y a la vez se sienten incómodos si hablan de dinero  y reprochan a aquellas que YA han conseguido el éxito económico. Esta incoherencia impedirá que los deseos de tener éxito económico se hagan realidad, ya que no se puede conseguir aquello que constantemente se critica y se le pone energía negativa.

Siempre es buen momento para romper los tabús sociales y empezar a perder el miedo a hablar de dinero. Podemos comenzar en nuestro entorno más cercano, nuestra casa, hijos, padres.

“La sociedad abierta es aquella en la que los hombres han aprendido a ser en cierta medida críticos de los tabús, y basar las decisiones sobre la autoridad de su propia inteligencia”. –Karl Popper- Filósofo

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Los sueños y su realidad

Los sueños son la sombra de la realidad.

Tod@s soñamos, aunque en muchas ocasiones no lo recordemos. Lo que pasa en nuestra vida diaria se refleja en el mundo de los sueños. Y muchas respuestas las podríamos encontrar en ese mundo.

“La tribu utiliza a los evocadores de los sueños para pedirles consejo en cualquier situación. Creen que pueden hallar la respuesta en un sueño si necesitan ayuda para comprender un relación, una cuestión de salud o el propósito de una experiencia determinada. Ellos tienen conciencia de los sueños estando despiertos. Sin usar drogas para controlar la mente, utilizando tan sólo técnicas de respiración y concentración, son capaces de actuar conscientemente en el mundo de los sueños.

Girar sobre uno mismo da un gran resultado. Plantas con firmeza la pregunta en tu mente y la formulas una y otra vez mientras das vueltas. El giro más efectivo, según su explicación, es un ejercicio que aumenta los vórtices de energía en siete puntos clave del cuerpo y consiste en girar siempre hacia la derecha con los brazos extendidos a los lados.”

Marlo Morgan “Las voces del desierto”

Casi todo el mundo vive en sus sueños, pero no los convierten en realidad.

He leído que mi realidad es el resultado de mis limitaciones, así que me pregunto ¿estoy dispuesta a rebasarlas y soñar?

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Película “Nadie quiere la noche”

Película “Nadie quiere la noche” dirigida por Isabel Coixet

‘Nadie quiere la noche’ es la historia de una mujer Josephine Peary (Juliette Binoche) que quiere reunirse con su marido, el explorador Robert Peary, y compartir con él el instante de gloria de descubrir el Polo Norte. La película narra el viaje temerario y épico de esta mujer en el 1908, por el más inhóspito de los lugares del mundo, sus aventuras y su encuentro con una mujer innuit Allaka (Rinko Kikuchi) que resulta ser la amante de su marido.

Esto va a cambiar sus rígidas  ideas sobre el mundo y su vida, para siempre. Es una historia de aventuras, de descubrimiento, de dolor, de supervivencia y, por encima de todo, una maravillosa historia de amor. Un drama entre dos mujeres en un entorno tan pequeño como es una cabaña y un iglú en medio del polar.

Josephine de Nueva York, sofisticada y tenaz.  Allaka, inuit (esquimal) apegada a su mundo natural, prosaica y adaptable al paisaje.

Estas son las definiciones que más se adaptan a lo que me ha gustado de la película:

“En Nadie quiere la noche podemos ver paso a paso el desprendimiento de una cultura que amordaza a una mujer “civilizada” y la ata, a un momento íntimo entre dos formas de ser, del encontronazo de esos dos mundos tan diferentes, de ese canto a la naturaleza y a liberación, en un claustrofóbico iglú durante 18 semanas en las cuales las protagonistas desnudan su alma.”

“La última película de Isabel Coixet es más un viaje personal e introspectivo, sobre la supervivencia y las formas más puras del ser humano. Un retrato de amistad y amor casi por necesidad entre dos mujeres.”

Ya en el comienzo la primera frase me gusta y me prevé de que algo importante va a suceder y me va a hacer reflexionar:

“Ocurrió hace mucho tiempo, a veces no parece real. He vuelto a la comodidad. Arañas y copas de cristal, calor, comida, un hogar. Sin embargo, a veces, algunas mañanas, me despierto al alba, con el frío de la noche polar penetrándome el cuerpo. Nada, ni siquiera el sol consigue calentarme.”

Mientras esperan a que vuelva Peary en un campamento en pleno invierno ártico ellas dos solas, la chica inuit la salva de morir en el hielo, incluso en ese momento en que ella ha visto su vida peligrar, no ha agradecido a la chica inuit su entrega, cuidado y respeto, pretende agradecerle con una cena donde le intenta enseñar modales de la “civilización”.

Josephine vestida para la ocasión y donde le intenta hacer entender que Peary es SU hombre, y que él pertenece a su mundo. Allaka le explica que allí Peary ha estado con ella y convivido con ella, que el mundo es muy grande y que cada alma es un mundo; que el mundo es así: personas que ayudan a personas cuando se necesitan.

Ella quizás no entienda sus palabras, pero ve a través de sus ojos las emociones, y el enfado en ellos “como la noche”. Personas que no entienden el mundo, que sólo entienden personas.

Allaka es consciente de que la espera, en esas condiciones y en el invierno polar hay una gran probabilidad de que mueran solas. Algo que Josephine sólo aprecia cuando ya es tarde

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Madre: una profesión

¿Crees que existe la madre perfecta?

He leído este texto y me ha hecho reflexionar mucho sobre la maternidad.

“A veces hay que dejar que una persona se vaya para que pueda crecer. Porque lo que los vuelve personas exitosas en la vida no es algo que tú hayas hecho por ellos, sino aquellas cosas que les hayas enseñado a hacer por sí mismos”.

¿Cómo se aprende a ser madre? ¿Donde están las referencias?

A mi me hubiese gustado enterarme antes del cambio y la revolución iba a suponer la maternidad para mi vida, para mi pareja, para mi trabajo, para mi cuerpo.

Como dice Lucia Etxebarria : La sociedad nos enseña a ser individualistas y narcisistas y un hijo nos obliga a ser responsables y altruistas. La sociedad nos impone como valores fundamentales la libertad, la juventud y la belleza. El nacimiento de un hijo supone estrías, michelines, cartucheras y adiós a las noches de marcha. La sociedad cree en el amor romántico, fusional e idealizado, pero la llegada de un hijo suele acabar con esto e impone un modelo de pareja que coopere, que colabore, una pareja cómplice, un compañero y no un príncipe azul.”

¿Y aquellas mujeres que no tienen una madre a la que emular?

Ser autodidacta obliga a aprender por el método “prueba-error-aprendizaje” (aunque no parece muy académico) si a eso le añades la constancia,… a veces puedes salir victoriosa de ello. 🙂

Lucia Etxebarria: “La madre española es a la vez cocinera, asistenta, chófer, animadora, consejera pedagógica, estilista y psicóloga. No es extraño que la gran mayoría estén siempre agotadas y con los nervios a flor de piel. Y, para colmo, la recompensa y el reconocimiento que las madres suelen recibir es nulo o escaso, sobre todo si son amas de casa”.

Hay días que no puedo evitar compararme con mi hija a su edad. Por supuesto no tiene nada que ver, recuerdo pasarme mis vacaciones, leyendo, jugando con mi hermana a muñecas, o viendo dibujos animados en la tv. Para nada lo que ella ya tiene o exige…Nintendo 3DS a todas horas, series de TV donde todos los adolescentes tienen de todo (ropa, móviles, tablets, por supuesto tv ultima generación…), cuando quieren y como quieren con el mínimo esfuerzo.

Los deberes del colegio, era algo que no nos debían pedir nuestros padres, formaba parte de nuestras “obligaciones ineludibles”, sin rechistar ni quejarnos. ¡Cualquiera llegaba al cole sin los deberes hechos!

Ahora la mayor ventaja de la que disponen los alumnos es la de una relación más estrecha con los profesores, y eso ayuda a una mayor libertad de expresión. Aunque por supuesto, hay quien lo traduce en libertad para faltar el respeto. 🙁

Este es un tema que cuido mucho en la relación con mi hija: la comunicación y el respeto. Tenemos una estrecha relación en la cual podemos contarnos cosas, sin temor a juzgarnos y que todo pueda ser discutido de una forma lo más democrática posible, aunque yo sea quien tiene la última palabra si es necesario ;).

Muchas veces he estado tentada de abandonar una supuesta confrontación por cansancio y porque no nos engañemos educar supone un esfuerzo y una energía muy grandes. Sobretodo si la mayor parte de esta se la queda uno de los progenitores, generalmente la madre.

Cada uno tiene su parte, por supuesto. Respeto el papel del padre en la educación de los hijos, aunque hemos de ser realistas, por mucho que se nos hable de la incorporación de los padres en el cuidado de los hijos, lo cierto es que en la mayoría de los casos el hombre delega en la mujer todo lo concerniente al hogar y a los hijos.

Y a ti…¿qué te funciona?

 

Un abrazo

 

 

Fábula de Leonardo Da Vinci

 Una fantástica fábula sobre el respeto.

De todas las facetas del genio Leonardo Da Vinci, la de escritor de Fábulas no es muy conocida. En las que se refleja su amor por la naturaleza y sus increíbles dotes de observación.

Así, a través de la naturaleza, los animales, las plantas, los ríos o los fenómenos naturales, Da Vinci enseña a vivir en armonía con el entorno natural y nos indica un camino a seguir.

Esta que transcribo ha sido traducida por María Teresa León y Rafael Alberti.

Fábula “El águila y el búho”

Un águila, cierto día, mirando hacia abajo desde su altísimo nido, vio un búho.

– Qué gracioso animal! – dijo para sí -. Ciertamente no debe ser un pájaro.

Picada por la curiosidad, abrió sus grandes alas y describiendo un amplio círculo comenzó a descender.

Cuando estuvo cerca del búho le preguntó:

– Quién eres? ¿Cómo te llamas?

*Soy el búho – contestó temblando el pobre pájaro, tratando de esconderse detrás de una rama.

¡Ja! ¡ja! ¡Qué ridículo eres! – rió el águila dando vueltas alrededor del árbol -. Eres todo ojos y plumas.

Vamos a ver – siguió, posándose sobre la rama -, veamos de cerca cómo estás hecho. Déjame oír mejor tu voz. Si es tan bella como tu cara, habrá que taparse los oídos.

 El águila, mientras tanto, ayudándose de las alas, trataba de abrirse camino entre las ramas para acercarse al búho.

Pero entre las ramas del árbol un campesino había dispuesto unas varas enligadas y esparcido abundante liga en las ramas más gruesas.

El águila se encontró de improviso con las alas pegadas al árbol y cuanto más forcejeaba por librarse, más se le pegaban todas sus plumas.

El búho dijo:

Águila, dentro de poco vendrá el campesino, te agarrará y te encerrará en una jaula. O puede que te mate para vengar los corderos que tú te has comido. Tú que vives siempre en el cielo, libre de peligros, ¿qué necesidad tenías de bajar tanto para reírte de mí?

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Respetar y valorar.

Hay seres que se creen superiores a los demás y centrados en su intención de asustar con ese poder, no se dan cuenta que hay otros superiores a ellos.

Un abrazo

Un poema y una falsa carta de despedida.

Hay textos y escritos, que sin saber por qué se hacen “virales” en este mundo de las redes sociales. Y “La marioneta”, del mexicano Johnny Welch, es uno de ellos.

Este poema fue erróneamente atribuido a Gabriel García Márquez, y por ello ha dado la vuelta al mundo. En realidad nadie sabe cómo ni cuándo empezó a decirse que el poema lo había escrito el premio nobel colombiano.

El periódico más importante de Perú, La República, saca un encabezado diciendo que el poema La Marioneta es la obra póstuma de García Márquez y que se lo está dejando a sus amigos en el momento en que está tratándose de cáncer en un hospital en Los Angeles.

Esto llevó a que García Márquez convocara a una rueda de prensa para aclarar el tema.

“Dijo: Señores, yo quiero decirles que estoy vivo y que lo único que me podría matar es que digan que yo escribí algo tan cursi“.

En junio del año 2001 Johnny Welch recibió en su casa a Gabriel García Márquez para conversar acerca del famoso poema que los había unido.

Y el final de la charla es digno de un relato del mismo García Márquez.

“…Hasta que llegó un momento en que le dije: ‘Maestro, el hecho de que usted esté aquí frente a mí no puede ser una casualidad, son muchas casualidades’. Y me contestó: ‘No Johnny, esto no es una casualidad, esta es una historia que tenía que ser'”.

Originario de la ciudad de México, Johnny Welch, se define como “integrante del show business”. Con un ingenio particular ha escrito guiones para televisión, comerciales y divertidas rutinas para sus espectáculos en vivo.

Es licenciado en Derecho, también escritor, cómico… y ventrílocuo. Ha dado vida a más de veinte personajes que se presentan en sus actuaciones de forma alternativa, uno de estos personajes es Don Mofles, personaje bromista y divertido.

Cuando le preguntaron por qué escribió el famoso poema : “Sentí la necesidad de transmitirle al público algo serio, del alma, del corazón, así que un día decidí escribirlo. Y escribí La Marioneta”.

 Poema “La Marioneta”

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso pero, en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate…

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto no solamente mi cuerpo sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón…

Escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que ofrecería a la luna.

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos…

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…

No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.

Convencería a cada mujer de que ella es mi favorita y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero dejaría que el solo aprendiese a volar.

A los viejos, a mis viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas les he aprendido a ustedes los hombres…

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.

He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho de mirar a otro hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo…

Del libro “Lo que me ha enseñado la vida”

En este video de YouTube puedes ver a la famosa marioneta narrando el poema.

 https://youtu.be/jetlsd-ovC8

 

Una tierna poesía que nos ayuda a valorar el tesoro que poseemos los que gozamos de salud y estamos llenos de vida.

 

Un abrazo

¿Qué refleja tu espejo?

Lo que ves en tu espejo

Las niñas utilizan el espejo muy a menudo…de pequeñas nos maravilla, es algo mágico, nos miramos sin malicia, libres…de adolescentes lo observamos y evaluamos de acuerdo a una imagen idealizada en nuestra mente de cómo tendríamos que vernos, pasamos de admirar nuestras pestañas, nuestra melena, o la curva del cuello y al minuto siguiente nos desanimamos y frustramos sin más.

Y la sensación de que ha sido como una amiga que ha estado en todos nuestros momentos, en los de duda, en los de “disfrazarnos” según nuestra cantante favorita, las coreografías, las confesiones, las charlas.

Hay momentos en el que al mirarnos da la sensación de que miramos el mapa de un país desconocido…buscamos espinillas, inspeccionamos las patas de gallo, esta sombra que veo sobre el labio…¡¡depilación!! jajaja

En otras ocasiones utilizamos a los demás como “espejos”: padres, amistades, profesor@s, jef@s,…nos vemos reflejadas según su visión sobre nosotras mismas, aquí es donde hemos de preguntarnos si encontramos buenos espejos para reafirmarnos.

¿Nos miramos fuera de nosotras para validarnos y medir nuestra autoestima sólo a través de los ojos de los demás?.

Es bueno guiarnos por un buen espejo. El hecho de depender de la forma en que los otros nos ven se convierte en un problema. Aprender a valorarnos es el mejor remedio contra los reflejos negativos de los demás.

¿Qué ocurriría si NO existiesen los espejos? En alguna ocasión me he levantado alegre, contenta, feliz, a gusto conmigo misma. Me he vestido según la ropa que me ha apetecido, cómoda y ligera. Si sales a la calle y te miras en los escaparates, si te hacen alguna foto con el móvil, si te miras a través de otras personas…¿qué ocurre? Pues te aseguro que mi percepción ha cambiado muchas veces. ¡¡Es de locos!! Soy la misma que hace un rato y aún así me siento diferente, y muchas veces…peor.

Este texto de Marlo Morgan en su libro “Las voces del desierto” lo define muy bien…

“El hecho de no tener un espejo en todo ese tiempo pareció causar un impacto en mi conciencia. Era como caminar dentro de una cápsula con agujeros para ver. Yo siempre estaba mirando hacia fuera, a los demás, observando que relación tenían con lo que yo estaba haciendo o diciendo. Por primera vez, me parecía que llevaba una vida totalmente honesta. No vestía cierta ropa, como se esperaba de mí en el mundo de los negocios. No me maquillaba. No había fingimiento ni confrontación de egos para acaparar la atención. En el grupo no se chismorreaba y nadie intentaba superar a nadie.

Sin un espejo que me devolviera espantada a la realidad, experimentaba la sensación de sentirme hermosa. Evidentemente no lo era, pero yo me sentía hermosa. La gente de la tribu me aceptaba tal cual, me hacía partícipe, única y maravillosa. Yo estaba aprendiendo cómo se siente una persona cuando la aceptan sin condiciones.”

El reflejo del espejo se acerca a MI realidad.

 

“Los discípulos sabios actúan por imitación. Pero a menudo seguimos los pasos de las personas que tenemos más cerca en la distancia y en el tiempo, y las figuras que elegimos como modelos no siempre son las mejores ni las más nobles, sino tan sólo las que más conocemos.” dice la editora Harriet Rubin.

¡Vive la alegría, la aventura de esa mujer que ERES más allá de la imagen reflejada en el espejo!.

 

Un abrazo

Adicciones a la carta

¿Qué adicciones vives en el día a día?

Tod@s hemos escuchado hablar de las adicciones, ¿pero adict@s a qué?
Casi siempre pensamos que nos referimos a las drogas, al tabaco o al alcohol; pero hay más tipos de “enganches” de los que imaginamos.

Según Elsa Punset, hay investigaciones que aseguran que “revisar los mensajes de Twitter o de Facebook y responder a un email podría causar más adicción que el alcohol o el tabaco. La tentación de saber qué pasa a nuestro alrededor es otra necesidad atávica muy difícil de resistir”.

El Dr. Joe Dispenza en su libro “Deja de ser tu” nos habla de la adicción a “ser alguien

“Nos encanta sentir el torrente de energía generado por nuestros problemas. La mayoría nos hemos vuelto adictos a los problemas y las condiciones de nuestra vida que nos producen estrés. Tanto si es por un trabajo mal remunerado o una relación sentimental insatisfactoria, no queremos resolver nuestros problemas porque reafirman nuestra imagen de ser alguien, alimenta nuestra adicción a las emociones de baja frecuencia.

El bombardeo continuo de la publicidad nos empuja a buscar la satisfacción en cosas externas, coches, dinero, fama…pero la realidad es que sólo podremos encontrar el verdadero bienestar en nuestro interior.

Y cuando la novedad de acumular cosas nuevas pierde su encanto y ya no funciona, ¿que es lo que solemos hacer?. Buscar cosas de mayor importancia, pasar al siguiente nivel y las estrategias de evasión se convierten en adicciones.

“Si me drogo o bebo lo suficiente, esta sensación desaparecerá. Me divertiré con vídeo juegos. Comeré hasta no poder más. Me compraré un montón de cosas, porque cuando lo hago (aunque no tenga demasiado dinero) me olvido de lo vací@ que me siento”.

Sea cual sea la adicción , seguimos creyendo que algo exterior eliminará ese molesto sentimiento de vacío interior. Y como nos hace sentir bien, nos gusta. Por eso rechazamos lo que es desagradable o doloroso y buscamos lo que nos resulta agradable, cómodo o placentero.

A medida que la excitación de las drogas estimula el centro del placer del cerebro, el cuerpo se inunda de sustancias químicas como resultado de la experiencia estimulante. El problema está en que cada vez necesita una dosis mayor que la anterior.

¿Te suena alguna de estas situaciones?

  • Estados emocionales destructivos
  • Las mismas situaciones una y otra vez
  • Incapacidad para cambiar
  • Sentirse impotente para crear algo nuevo
  • Ansia profunda de ciertas respuestas emocionales
  • Voces en la cabeza que dicen: “Quiero. Dame, dame”
  • Decir que nunca harás algo otra vez y hacerlo luego, tres horas después

Los científicos han descubierto que, con el uso repetido de la misma emoción ocurre lo mismo que con el uso repetido de la heroína: los receptores opiáceos del cuerpo empiezan a esperar, e incluso anhelar, ese ‘péptido’ en particular y el cuerpo se hace adicto a esa emoción.

La cuestión es que la verdadera felicidad no tiene nada que ver con el placer porque depender de cosas tan estimulantes para sentirnos bien sólo nos aleja de la auténtica dicha.

 

Todo el mundo es adicto a algo, y todo el mundo, tiene capacidad para cambiar adicciones.

Cuanto mejor nos conozcamos y más conscientes seamos de nuestro estado de ánimo y de los efectos de nuestras conductas automáticas, más fácil nos resultará valorar la situación en la que nos encontramos, y con ello armonizar nuestras emociones, analizar de manera realista nuestras opciones y tendremos mejor criterio a la hora de elegir el camino a seguir para alcanzar la meta que nos proponemos.

Dejarnos ayudar por un grupo, o una persona que nos acompañe en el proceso, es saludable y muy positivo. Compartir experiencias, y saber que no “soy la única persona que sufre esto…”.

 

¿Conoces tus adicciones?